12/05/2014

La Familia distorsionada por las cifras


Johan Pacheco

La comunicación es argumentada de muchas de maneras, un ejemplo es la utilización de datos y cifras, que pueden ser verdaderos, falsos o alterados, pero que en la mayoría de los casos influyen en el público. Incluso en cuanto a los valores y cuestiones de fe en la familia, también esta técnica influye por ser un tema actual.

La influencia que tiene las estadísticas en la comunicación, es utilizada para generar una noticia o dar relevancia a un tema. En la mayoría de los casos, vemos publicadas estadísticas que favorecen lo inmoral, lo superficial, lo que daña a la dignidad de la persona, y pareciera la intensión de quienes lo publican. Por ello nos podríamos preguntar, ¿Por qué no utilizar las estadísticas en favor de lo bueno, constructivo y moral?; ciertamente debemos ser portadores de la verdad, incluso afrontando las realidades que no están a favor que pueden ser enfocados como puntos de fortalecimiento.

En la encuesta realizada por el Istituto di ricerca Lorien para la Fondazione Novae Terrae sobre "Dove siamo arrivati con il matrimonio" (a donde vamos con el matrimonio), muestra datos enriquecedores a la luz de los valores de la familia y el matrimonio pero a su vez, según los enunciaos de las formulaciones, podría alguno de estos datos dar confusión y generar diversas interpretaciones.

En el caso particular de esta investigación muestra que en Italia, el 95% de la personas aprueban que la familia es una estructura insustituible de la sociedad, y un 85% considera el matrimonio como importante. Y luego sin precisión, alegan que un 65% no ve problema en las uniones homosexuales, es una clara contrariedad para quienes conocen el verdadero sentido de la familia. Siempre la discordancia de están encuestas las vemos en la confusa redacción de las preguntas, que confunden al encuestado y favorecen un fin particular.

Por lo cual la publicación de datos y cifras debe ser clara, ayudar al receptor a entender el mensaje, obtener información que respalde la idea que se quiere promover. Para realizar una estrategia de argumentación pública sobre la familia podemos publicar datos numéricos de: celebración de matrimonios, esposos “que van juntos” cada domingo a misa, hogares vinculados a la pastoral familiar, el valor adquirido por los hijos formados por sus padres (hombre y mujer), y testimonios –cantidad de parejas que alcanzas el aniversario de sus bodas de oro.

El poder de las cifras y los datos es importante en la comunicación, para revalorizar incluso aspectos de la fe y la vida humana. O en otros casos para evaluar las situaciones de particularidades que se deben mejorar.


11/28/2014

¿Congelar óvulos para trabajar?



@padrejohan

Recientemente dos grandes empresas tecnológicas –Apple y Facebook- anunciaron la supuesta preocupación por brindar un óptimo servicio sanitario a sus empleadas, para que las mujeres puedan en sus jornadas laborales tener mayor rendimiento y éxito. La propuesta es congelar sus óvulos y dejar para luego la maternidad, situación que nos invita a reevaluar el valor de la vida y la procreación.

¿Dónde queda el valor de la persona humana, de la maternidad, y de la mujer como tal?. La congelación de óvulos, más que una noticia interesante e importante, es preocupante. Porque debemos también cuestionarnos sobre cuáles son las verdaderas intenciones de estas potentes empresas al ofrecer tal servicio a sus trabajadoras que siendo persuadidas con un supuesto bien son llevadas a un mejor rendimiento laborar en beneficio de la empresa.  Ya que con el ovulo congelado, la empresa no tendrá que lidiar con la mujer que está preocupada por el crianza y cuidados de sus hijos.

El Papa Pio VI en sus carta encíclica Humane Vitae nos advierte sobre las vías ilícitas para la regulación del nacimiento (n° 14), por lo cual se debe “excluir absolutamente, como vía lícita para la regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador ya iniciado”. Asumiendo que se debe respetar el proceso natural de la fecundación, y alertando sobre los posibles problemas morales que podría causar.

La propuesta de estas empresas, crea un concepto de hijos y de familia artificial, virtual, es una propuesta del relativismo ético que pretende desplazar el concepto natural de familia. La honesta práctica de la regulación de la natalidad, dice Pablo VI en su encíclica (n° 21), que exige “adquirir y poseer sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia”.


No es lo conveniente, ni lo natural congelar los óvulos para trabajar. La construcción de familia va vinculada al sacramento del matrimonio, y este a la apertura la vida que se ve reflejada en el nacimiento de los hijos. Una sólida preparación a la vida matrimonial puede ofrecer una buena perspectiva a la mujer que es persuadida con estas ofertas de trabajo que atentan contra la ley natural de la fecundidad, y la vida humana. 

11/24/2014

Infertilidad y economía: ‘cultura del descarte’


Johan Pacheco

En Italia la preocupación por la baja tasa de natalidad es evidente que no es un tema de infertilidad, es de la mentalidad que impone a los hombre y mujeres de esta nación, el querer poseer para sí y no tener para para la vida, en el sentido de quien comparte la alegría el verdadero vivir. Es una real “cultura del descarte”. Lo mismo ocurre en muchas otras naciones.

El artículo de Raffaele Buscemi titulado “L'infertilità e gli italiani: il problema è económico”, publicado en el portal “Documentazione”, muestra datos aterradores de la realidad que vive este país Europeo, y que no está lejos del mismo panorama de las naciones del mismo continente.

La pregunta que nos formulamos es ¿Por qué influye la economía en la natalidad de una nación?. Y la repuesta que viene encajada es la  denuncia del Papa Francisco a la sociedad actual: “la cultura del descarte”. Aquella opción egoísta que buscar el bienestar personal sin pensar en lo que ya han dejado su huella ni mirando el futuro de los demás, solo el presente placentero que alimenta el egoísmo.

Por lo cual esta infertilidad, baja de natalidad en los Italianos, va muy ligada a la ‘cultura del descarte’ que como muy bien lo detalla los porcentajes mostrados por Buscemi en su artículo, los ciudadanos son conscientes del declive de los recién nacidos, llevados hasta el extremo por la crisis económica; sumada los escaso programas gubernamentales para incentivar el índice de nacimientos.

En Italia en el 2013 nacieron 514.308 niños, el porcentaje más bajo de la historia. Y los jóvenes que quisieran tener hijos reciben la influencia de la crisis, son absorbidos por la cultura del descarte, y se refleja en la infertilidad que termina siendo un problema económico.  

El CENSIS (de Italia), Centro de Estudios de Investigación Social, en la encuesta “hacerse Padres Hoy”, muestran que el 87% de los encuestados son conscientes del declive demográfico, 83,3% dijo que la crisis económica hace más difícil la elección de tener un hijo. También en su artículo Buscemi, muestra los resultados del "Informe joven" del Instituto Giuseppe Toniolo indicando que la infertilidad italiano no tiene nada que ver con la biología, sino con la economía.

Una nación que se deja llevar por la ‘Cultura del Descarte’, generada por la crisis económica y el relativismo ético, ¿a qué otras consecuencias podrían llegar? Debe ser la reflexión de otras naciones que van por el mismo camino, pues además de desequilibrar su pirámide poblacional, no garantizan una sana convivencia de la persona humana.