4/26/2015

Pastor misericordioso en el éxodo de la vocación



                                                                                                                             @padrejohan

En el tiempo pascual se nos presenta la imagen del Buen Pastor, es el mismo resucitado que conoce y da la vida por sus ovejas. Es un Pastor de misericordia que sana las heridas del hombre y la mujer de hoy, causada por el lobo que viene y arrebata la gracia de la paz y la alegría, para ello hay que moverse hasta el herido, es una especie de éxodo.  

Para la 52 Jornada Mundial de la Oración por las Vocaciones, el Papa Francisco reflexionando sobre el éxodo que experimenta el Pastor señala que “en la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva”.

Es la Iglesia en salida, el pastor misericordioso en camino de éxodo que va encontrado a sus ovejas perdías y heridas para tomarla sobre sus hombros, sin condicionarse sobre el peso de quien lleva sobre si, ni su olor, su color de piel, o su condición social, política, y quizás ni siquiera religiosa, pues como dice el evangelio de San Juan: “también tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a esas las tengo que conducir” (10, 16).

Durante estos días hemos visto la dura situación de los cristianos perseguidos en Oriente Medio, pero también observado el efecto migratorio no solo de cristianos sino también de musulmanes que causa el conflicto armado en el norte de África. Y por ello van en un éxodo buscando una posible felicidad que finaliza en la pobreza extrema, la esclavitud o en la muerte en medio del Mar Mediterráneo. Ellos también son parte de un redil que necesitan escuchar la voz de un Pastor, y de una humanidad que se compadece del dolor de su hermano.

Por el llamado que Dios nos hace a la vocación cristiana, cada uno de nosotros debe tener un poco de pastor, y un poco de oveja, pero quizás todos lo que somos es lobo que arrebata la felicidad al prójimo, o induce a nuestras iniciativas de pastor a abandonar al rebaño, y terminamos siendo lobos encubiertos de oveja.

Para que quede clara la idea, debemos conocer bien al Buen Pastor: “Yo soy el Buen Pastor -dice Jesús en el Evangelio-. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas” (San Juan 10, 11). Y hacernos consientes que verdaderamente dio la vida por nosotros, esto nos permitirá reconocer la necesidad de vivir la vocación emprendiendo también el éxodo como pastor u oveja, llevando misericordia a los demás.


Un pastor misericordioso, que va en éxodo junto al camino de nuestra vida haciéndonos escuchar su voz para formar un solo rebaño. Esto implica que luego debemos ser portadores de su misma misericordia, en la experiencia de nuestro éxodo. Dice Francisco en esta Jornada de Oración por las vocaciones: “esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido”.

4/24/2015

¿Por qué hoy un Jubileo de la Misericordia?



“¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo” (San Lucas 24, 38-39). Así la celebración de la pascua es la fiesta de la misericordia, así se presenta Jesucristo a sus discípulos.

Así misma es también la fiesta del Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado por el Papa Francisco, aparece para seguir llenando de alegría el corazón de muchos discípulos que reconocen a Jesús al partir el pan eucarístico, o escuchar su Palabra, y ven el rostro de la misericordia.

No deben surgir entonces en nosotros dudas sobre la disposición de Cristo para amarnos, levantarnos del camino y llevarnos a su paz, sólo debemos ver como muestra sus llagas a los discípulos, con la disposición de predicar la conversión y el perdón de los pecados. Recordó el Papa en su homilía del domingo de la Misericordia que Jesús “nos invita, sobre todo, a entrar en el misterio de sus llagas, que es el misterio de su amor misericordioso”. 

Y este es el deseo del Pontífice que convoca un año de la misericordia, que la humanidad entera entre en el misterio de la llagas de Jesucristo, para que desde esta experiencia el hombre y la mujer de hoy aprenda también a ser misericordioso con el prójimo.

También el Papa Francisco en las vísperas del II domingo de Pascua respondió a la pregunta “¿por qué hoy un Jubileo de la Misericordia?”, diciendo que es el tiempo para que la Iglesia redescubra su misión: ser signo e instrumento de misericordia; y para que todos percibamos el calor del Buen Pastor cuando nos cargue sobre sus hombros para llevarnos a la casa del Padre.

“Simplemente porque la Iglesia, en este momento de grandes cambios históricos, está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Éste no es un tiempo para estar distraídos, sino al contrario para permanecer alerta y despertar en nosotros la capacidad de ver lo esencial. Es el tiempo para que la Iglesia redescubra el sentido de la misión que el Señor le ha confiado el día de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre (cf. Jn 20,21-23). Por eso el Año Santo tiene que mantener vivo el deseo de saber descubrir los muchos signos de la ternura que Dios ofrece al mundo entero y sobre todo a cuantos sufren, se encuentran solos y abandonados, y también sin esperanza de ser perdonados y sentirse amados por el Padre. Un Año Santo para sentir intensamente dentro de nosotros la alegría de haber sido encontrados por Jesús, que, como Buen Pastor, ha venido a buscarnos porque estábamos perdidos. Un Jubileo para percibir el calor de su amor cuando nos carga sobre sus hombros para llevarnos de nuevo a la casa del Padre.” 

Con la imagen de los discípulos que se encontraron con Jesús, y se convirtieron en testigos de su rostro misericordioso, preparémonos para vivir el Jubileo de Misericordia con las características que se suscitaron en ellos, primero compartieron: “ellos le ofrecieron un trozo de pez asado” (San Lucas 24, 42), para mostrar así el ejercicio de la caridad; y segundo se fueron a predicar la conversión, ya que Jesús les dijo: “Vosotros sois testigos de esto” (San Lucas 24, 48).

4/19/2015

C I N C O ¡agradezco a Dios por su llamado!




Gracias Señor por el llamado al ministerio Sacerdotal, por orientar cada día mí servicio a la Iglesia y en ella a todos el Pueblo de Dios. Siendo inmerecido me haces canal de tú misericordia, para ello me dispongo plenamente a dejar llenar mi corazón de tú gracia para ser fiel administración de tus dones. Cinco años de sacerdocio, que iluminado por tú Santo Espíritu sea toda una verdadera vida cristiana. Gracias mí Dios, gracias.