08 enero 2017

De la Epifanía al Bautismo: configuración con Cristo



La Epifanía del Señor, la manifestación de su misericordia a la humanidad nos lleva  a la meditación de nuestro bautismo –también con la Fiesta del Bautismo del Señor- para recordar nuestros compromisos bautismales, aquellos que nos hacen Hijos de Dios. No solamente como un título sino como una realidad de la vida cristiana, es decir, configurándonos con Cristo.

El Catecismo de la Iglesia Católica (1272), los explica: “incorporado a Cristo por el Bautismo, el bautizado es configurado con Cristo (cf Rm8,29). El Bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (character) de su pertenencia a Cristo. Este sello no es borrado por ningún pecado, aunque el pecado impida al Bautismo dar frutos de salvación (cf DS 1609-1619). Dado una vez por todas, el Bautismo no puede ser reiterado”.


La manifestación del amor de Dios la debemos vivir cada día con el compromiso de ser verdaderos hijos de Dios, para obtener así también los frutos de la Salvación. Es conveniente que reconozcamos con el corazón al Hijo amando de Dios, para vivir el bautismo como una permanente Epifanía del Señor en nuestra vida.    

18 diciembre 2016

El Emmanuel viene a traer paz y consolación




“Mira que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios con nosotros” (Mateo 1, 23). Ésta es la esperanza de la vida cristiana, la espera del Dios humanado que viene a restaurar y hacer nuevas las cosas.

28 noviembre 2016

Hagamos “cultura de la misericordia”




El Jubileo de la Misericordia ha sembrado en la humanidad una semilla de “cultura de la misericordia”. Este tiempo de gracia ha recordado que la infinita misericordia de Dios abraza la miseria del hombre para convertirlo en testigo de lo que ha experimentado.

19 noviembre 2016

La misericordia de Dios no termina



Hemos peregrinado durante el Jubileo de la Misericordia y, durante este tiempo vivimos las obras de misericordia como un camino para apreciar a “Jesucristo, el rostro de la misericordia del Padre”, en cada hermano que hemos abrazado con los sentimientos de Cristo.