3/12/2014

Nota Eclesial: La cuaresma venezolana






Pbro. Johan Pacheco
@padrejohan

La cuaresma en Venezuela no es solo para mencionarla sino para vivirla en medio de la coyuntura socio política que vive la nación. En medio de nuestras exigencias cristianas para preparar la pascua se nos recomienda la oración, el ayuno y la caridad. ¿Qué fuera de nosotros si fortaleciéramos nuestro espíritu con estas prácticas cuaresmales?, el triunfo seria grande: encuentro entre hermanos, reconciliación nacional, y la presencia de Dios en medio de nosotros; una verdadera fe.

Entre las consultas y orientación que nos piden estos días a los sacerdotes en medio de la realidad que vivimos, y con nuestro insistente llamado como Iglesia a la verdadera paz; una persona me ha dicho que sin justicia no hay paz. Es cierto, pero sin respeto, sin tolerancia, sin encuentro fraterno, y principalmente sin la presencia de Dios nunca vamos a tener paz.   

Allí está la cuaresma para vivirla, un camino que nos conduce a la fiesta pascual con Cristo resucitado, luego de haber superado múltiples tentaciones terrenales, una de ellas, no querer reconocer en el otro la presencia de Dios y por ello hacerle daño. 

La cuaresma nos exige la Oración, que bueno que en Venezuela somos gente de fe. Jesucristo nos enseña como orar: “Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal” (Mateo 6, 9 – 13).

Esta oración ya nos une a Dios, deseando su reino en medio de nosotros para compartirlo como hermanos y con los hermanos, desde la misericordia y la Caridad que es otra práctica cuaresma. "El amor es un movimiento, una efusión y un avance del corazón hacia lo bueno", decía San Francisco de Sales; haciendo el bien al prójimo, pensando en el bien común y no en los intereses personales, pues “aunque repartiera todos mis bienes a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13, 3).

Pensar en los demás, también me puede ayudar en la práctica del Ayuno pues además de privarnos de comer carne el miércoles de ceniza y el viernes santo, podemos durante estos tiempos tan violentos abstenernos de hacer daño verbal y físico a nuestros hermanos para fomentar una cultura de sana convivencia, ya que quien dice: “yo amo a Dios, pero odia a su hermano, es un mentiroso” (1 Juan 4, 20).

Esta es la cuaresma venezolana a la que estamos llamados, para que con la presencia de Dios podamos vivir la verdadera paz. Y en este camino tengamos en cuenta  el mensaje de cuaresma del Santo Padre Francisco que nos invita a reflexionar sobre la pobreza de Cristo quien “se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (2 Corintios 8, 9), esta pobreza explica el Papa “consiste en el hecho que (Cristo) se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios”.   

En la cuaresma venezolana nos hace falta enriquecernos con la pobreza de Cristo, y librarnos de las miserias que “es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza”, dice el Papa, distinguiendo tres tipos de miseria: la material, la moral y la espiritual.

“La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural”, reflexiona Francisco.

Menciona el Papa tque “la miseria moral, consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado… Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud”.

Y “la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera”.

Así es la Cuaresma venezolana que vivimos en medio de mucha miseria y de poca pobreza de Cristo. Esta es la oportunidad que tenemos para apoyarnos en las  prácticas cuaresmales de la oración, el ayuno y la caridad para encontrarnos con Dios y con nuestros hermanos, y ser testigos de misericordia de Cristo que “siendo rico, se hizo pobre por nosotros”.

2/28/2014

Nota Eclesial: “Busca primero el Reino de Dios”





Pbro. Johan Pacheco

Luego de varios de días de manifestaciones, supuestamente pacíficas, en Venezuela, y con excesos por parte de autoridades para controlar estas situaciones, ya empieza cambiar la cara de la propuesta inicial de los protestantes que se hace con pleno derecho constitucional. Y decimos que cambian su rumbo porque ya las llamadas “barricadas” o “guarimbas” dan paso a la violencia y la delincuencia.

Lamentable que no se cumpla adecuadamente la ley ni siquiera para manifestar, pues son válidas las razones con las que se protesta en las calles de Venezuela. Pero “desde la prudencia evangélica, alejada del miedo y de la insensatez, alentamos a cada persona a hacer lo que su conciencia le dicte, sin perder nunca de vista las consecuencias de sus acciones para el prójimo y para el conjunto del pueblo”, loexpresamos como Pueblo deDios en el Táchira, en un resientemensaje escrito por laicos, religiosos, religiosas y sacerdotes ante la situaciónque vivimos.

Y como Iglesia en el Táchira somos conscientes y víctimas de “los problemas que nos agobian tales como el desabastecimiento, los ingresos que no alcanzan y la inseguridad, entre otros, agravados por el contrabando, el sicariato, y el rencor”. Son legítimos reclamos, pero ante la manifestación que deja de ser inteligente, debemos entender que “la razón, la sabiduría y el discernimiento son fundamentales en momentos de conflicto y es parte de nuestro compromiso: dar paso a la verdad y rechazar todo acto violento, promover el diálogo y fomentar en este pueblo, sediento de Dios, lo mismo que Jesucristo nos enseña en su Evangelio: la verdad los hará libres (Jn 8, 32)”.

Esta experiencia como sociedad, y como pueblo de Dios, nos debe servir para dar testimonio de nuestra fe en Jesucristo que “nos invita a vivir esta situación como una ocasión para confirmar que Él está con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos (Mt 28,20).” Corresponde a los bautizados responder ante esta situación como discípulos y misioneros, promover y vivir las bienaventuranzas; “dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados (…) dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios (Mt 5,6.9).”
No nos dejemos llevar por los agobios de este mundo, no sirvamos a dos señores, como nos lo recomienda Jesús en el evangelio (Mateo 6,24-34), más bien “busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”.


11/27/2013

“América misionera, comparte tu fe”

Luego de haber vivido la vibrante Jornada Mundial de la Juventud con la visita del Sumo Pontífice a Brasil, nuevamente Latinoamérica respira aires misioneros con la realización del cuarto Congreso Americano Misionero (CAM 4) y el noveno Congreso Misionero Latinoamericano (COMLA 9) que en esta oportunidad se efectuará en Maracaibo (Venezuela) durante esta semana.

Siguiendo los constantes llamados del Papa Francisco de ir a la periferias como verdaderos discípulos y misioneros, ahora Latinoamérica tiene el reto de asumir su responsabilidad ante esta invitación y el mandato de Jesucristo: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28, 19).
Por ello, “América misionera, comparte tu fe” será el lema que motive el encuentro de misioneros de todo el continente para compartir las experiencias de fe y que motiva a una vida eclesial misionera. Desde la experiencia personal y el trabajo de diversas Iglesias locales latinoamericanas.
La temática del CAM 4 y el COMLA 9 estará en la línea del discipulado misionero desde nuestro continente, tal como también lo apunta el Documento de Aparecida. Desde América, discípulos de Jesucristo para anunciar el evangelio a un mundo secularizado y pluricultural, respondiendo a los desafíos de la misión “Ad Gentes”.
Para Venezuela también será un llamado a despertar su discipulado y su sentido misionero en el anuncio de la Palabra de Dios. En el encuentro con los hermanos alejados de la Iglesia y con quienes estado dentro permanecen apáticos ante la responsabilidad del anuncio evangélico.

10/10/2013

Juan Pablo II sangre en su sotana




Pbro. Johan Pacheco
@padrejohan

Las reliquias del beato Juan Pablo II llegan al Táchira, una bendición para la Diócesis de San Cristóbal en Venezuela justo en el marco de la celebración de sus 90 años de fundada. Es una motivación para nutrirnos de la santidad de este pontífice, la donación total de su vida, y de su amor a la Virgen María. 

La reliquia que fue entregada por el postulador de la causa de canonización de Juan Pablo II al Obispo de San Cristóbal, es un trozo de tela impregnada  de sangre que pertenece a la sotana blanca que portaba Karol Wojtyla el 13 de mayo de 1981, cuando fue víctima de un atentado en la plaza de San Pedro del Vaticano, el lugar de martirio de los primeros cristianos. 

La sangre de Juan Pablo II nos muestra la vivencia de su martirio, su entrega como buen Pastor. Las dificultades sufridas por las atrocidades de las guerras, y las persecuciones nazis, la clandestinidad para su formación sacerdotal, sus incesantes llamados a la paz, y sus esfuerzos para la caída del comunismo.

Los medios de comunicación registran que ese 13 de mayo, era una espléndida tarde de Roma, y unas veinte mil personas asistieron a la plaza de San Pedro para escuchar al Papa polaco. Quien haciendo el recorrido en su papamóvil, viajaba de pie en la parte trasera del descapotable. Esa tarde en diversos momentos con el paso lento del vehículo pudo alzar y bendecir a varios niños.   

Muchas personas aprovechaba para estirarse y poder alcanzar la mano de Juan Pablo II, también un joven (Alí Agca),  mal afeitado, de tez oscura, traje gris y camisa blanca y portando una pistola en su bolsillo se abre paso entre la muchedumbre. 

Aquel hombre del traje gris consiguió situarse a sólo cinco metros de la barrera. Las fotos muestran su mirada fija en el Santo Padre y exactamente  a las cinco y diecinueve minutos de la tarde, hizo los dos disparos que lograron alcanzar un brazo y el intestino de Wojtyla. Todas las palomas del Vaticano alzaron vuelos, los peregrinos no dejaban de gritar. 

Juan Pablo II cayendo con intenso dolor, mancha de sangre su sotana tiñendo así su zona abdominal. En total desconcierto los guardias suizos suben al coche, otros corrieron a su alrededor logar sacarlo de la plaza y luego trasladarlo en ambulancia a la clínica Gemelli.  Donde luego de una larga intervención quirúrgica lograron salvarle la vida.  

"Cuando fui alcanzado por la bala no me di cuenta en un primer momento que era el aniversario del día en que la Virgen se apareció a tres niños en Fátima", expresó Juan Pablo II luego de su recuperación. Al año del atentado, el 13 de mayo de 1982, visitó Fátima para "agradecer a la Virgen su intervención para la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud" dijo el Beato.
En diciembre de 1983, visito en la cárcel a Alí Agca para perdonarlo. Y en 1984 donó la bala que le  extrajeron del intestino al Santuario de Fátima para ser colocada en la aureola de la corona de la Virgen.
Esta es la historia de las reliquias de Juan Pablo II que serán recibidas solemnemente este 12 de octubre en la Basílica de Nuestra Señora de Consolación, y luego recorrerá todas las parroquias del Táchira hasta llegar al nuevo Santuario del Santo Cristo en La Grita donde permanecerán en un lugar privilegiado.

El martirio de una vida entregada servicio de la humanidad, confianza plena en la Virgen María, y un amor inmenso a Dios nos  enseña la permanencia de estas reliquias en nuestras tierras venezolanas, quien también nos recuerda sus voz insistiéndonos en sus visitas: ¡No tengan miedo!.