07 agosto 2008

El Año de San Pablo, el Apóstol de las Gentes


El Papa Benedicto XVI proclamó en la Basílica de San Pablo Extramuros, al sur de Roma, el “Año Paulino” dedicado a San Pablo, con motivo de los dos mil años del nacimiento del Apóstol de los Gentiles. Durante la proclamación, el Pontífice abogó por la unidad de los cristianos y dijo que al igual que en los inicios, Cristo también necesita hoy de apóstoles dispuestos a dar su vida por Él. El Año Paulino comenzó el 28 de junio de 2008 y se prolongará hasta el 29 de junio de 2009.
El Año Paulino brindará la ocasión de redescubrir la figura del Apóstol, releer sus numerosas cartas dirigidas a las primeras comunidades cristianas, revivir los primeros tiempos de nuestra Iglesia, profundizar en sus ricas enseñanzas a los “gentiles”, meditando su vigorosa espiritualidad de fe, esperanza y caridad; también peregrinar a su tumba y a los numerosos lugares que visitó, fundando las primeras comunidades eclesiales, revitalizar nuestra fe y nuestro papel en la Iglesia de hoy a la luz de sus enseñanzas, rezar y trabajar por la unidad de todos los cristianos en una iglesia unida.
Este "Año Paulino", explicó el Papa, "podrá desarrollarse de modo privilegiado en Roma", ciudad en donde está ubicada la basílica dedicada al Apóstol, bajo cuyo altar mayor se conserva el sarcófago con sus restos. Para este año paulino se programará en este gran templo y sus alrededores una serie de actividades litúrgicas, culturales y de distintos tipos. De igual modo "en cada parte del mundo, iniciativas análogas podrán ser realizadas en las diócesis, en los santuarios, en los lugares de culto por parte de las instituciones religiosas, de estudio o asistencia, que llevan el nombre de San Pablo o que se inspiran en su figura y sus enseñanzas", afirmó Benedicto XVI.
Durante este año se podrá obtener Indulgencia Plenaria, quienes primeramente purificados con la Confesión y alimentados con la Comunión: peregrinen a la basílica de San Pablo en Roma; y en el resto del mundo quienes participen piadosamente de las actividades relativas al Año Paulino, organizadas por su Diócesis; y los fieles impedidos por la enfermedad podrán conseguir también la indulgencia plenaria, con tal que se unan espiritualmente a una celebración jubilar en honor de San Pablo, ofreciendo a Dios sus oraciones y sus sufrimientos por la unidad de los cristianos.
Así como el Apóstol San Pablo, se dedicó a compartir la Buena Nueva. Nosotros hemos de estar conscientes de la necesidad de emprender una y otra vez, sin descanso, el recorrido de San Pablo para llevar la Buena Nueva de Jesucristo dondequiera que vayamos. Oremos para que sea él quien nos guíe y nos proteja durante todo este Año Jubilar que festejamos en su honor para que seamos, igual que él, ciegamente apasionados de Jesucristo y nos comprometamos a compartir su Palabra con todo aquel que se cruce en nuestro camino.