28 abril 2010

El SEÑOR ME HA CONCEDIDO EL DON DE HABLAR COMO SU DISCIPULO


Palabras de agradecimiento en mí Ordenacion Sacerdotal, el 19 de abril de 2010, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en Lobatera - Táchira - Venezuela...


“El SEÑOR ME HA CONCEDIDO EL DON DE HABLAR COMO SU DISCIPULO, Y HA PUESTO EN MI VOCA LAS PALABRAS PARA FORTALECER AL QUE AL QUE ESTA FATIGADO” Isaías 50, 4

Es un momento muy importante, donde el más importante es Dios. Su amor, su misericordia, su llamada. Todo ha sido majestuoso para el Señor, y yo un privilegiado de su Divina Majestad. Gracias Señor por concederme el don de hablar como tu discípulo, así lo manifestó el profeta Isaías, y así lo manifiesto yo en agradecimiento a Dios que me hace su hijo, su discípulo y su amigo.
Esto más que unas palabras de agradecimiento, es una oración de acción de gracias. Donde quiero agradecer a Dios principalmente por el don del sacerdocio, pero también por las personas e instituciones que contribuyeron en mi formación como hombre, como ciudadano, como cristiano, como sacerdote.
Manifiesto mi profundo y sincero agradecimiento a Dios por el don de la vida, y en ella el regalo del Sacerdocio, que con el Espíritu de Santidad con el que he sido sellado aspiro, y quiero, ser testigo del amor misericordioso de Jesucristo, sirviendo a la Iglesia y al pueblo santo de Dios.
Agradezco a Dios por mi familia, mis padres y mis hermanos, que son la inspiración de cariño, fraternidad, amor y sinceridad que debo colocar en práctica en mi ministerio sacerdotal. Gracias Dios por la formación cristiana de mis padres, y el apoyo de mis hermanos. Gracias por toda la familia que siempre me acompaña con sus oraciones, presentes y ausentes, para ellos imploro una bendición muy especial.
Agradezco a Dios por el Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino, la institución que me brindó todo lo que sé, todo lo que soy. Gracias por los sacerdotes formadores que durante doce años me fueron guiando hacia el camino de la fe, la esperanza y la caridad, mediante la formación humana, espiritual, pastoral y comunitaria.
Y en esa formación comunitaria, agradezco a Dios, por la convivencia que me ha permitido tener con tantos compañeros del seminario de manera especial con mis hermanos y amigos de curso. En ellos he conocido y aprendido a valorar la amistad, y ahora la fraternidad sacerdotal.
Agradezco a Dios por nuestro Obispo, un pastor fraterno y paterno, que en sus 35 años de sacerdocio nos demuestra que si se puede ser Servidor y Testigo en un mundo que quiere consumirnos con el pecado. Gracias Dios por nuestro Obispo, bendícelo con la luz de tu Santo Espíritu para que siga siendo ejemplo sacerdotal, para los ministros de la Iglesia, y fuente de amor, de consuelo y de encuentro con Dios para los fieles.
Agradezco a Dios por permitirme formar parte de este presbiterio del Táchira, con sacerdotes llenos de virtudes y dispuestos a proclamar el evangelio en sus ministerios pastorales. Que el Señor siga bendiciendo a los sacerdotes, sus labores y sus buenas intenciones de ser instrumentos de salvación.
También agradezco a Dios por esta parroquia, Nuestra Señora de Chiquinquirá, por todos sus fieles, los grupos de apostolado y comunidades eclesiales de base. Agradezco por la comisión que trabajó con amor desinteresado en la organización de esta celebración, que Dios los bendiga.
Doy gracias a Dios por el trabajo de las autoridades por su valiosa colaboración, que Dios le bendiga en su servicio al pueblo, que encuentren en Jesucristo la inspiración para destacarse por su servicio a los demás y en la búsqueda del bien común.
Luego de agradecer a Dios, también agradezco a todos ustedes y lo hare con mis oraciones y en las celebraciones eucarísticas pidiendo a Dios que siga fortaleciendo su fe y les bendiga en cada una de sus labores diarias.
Estoy muy seguro que Dios me colocara las palabras en mi boca para que ahora como su discípulo consuele y anime a quienes lo necesiten.
Muchas gracias a todos, que el Señor los bendiga….