18 octubre 2010

¡Los brazos en lo alto!

El sostener los brazo en lo alto, en señal de comunicación con Dios. Es signo de querer tener una fortaleza interior que nos mueve que proviene de lo alto. Significa que no nos quedamos reducidos a los mínimos movimientos de nuestra materia. Reconociendo que Dios Todopoderoso es quien permite que la hoja de un árbol se mueva, y es Él quien nos guía y gobierna.
Al caminar por el desierto de nuestra vida, encontrando tropiezos y dificultades personales y sociales, es solo con la ayuda de Dios que podremos seguir caminando, triunfando ante las desigualdades, las injusticias, las inmoralidades, y muchos otros malestares que van en contra de la dignidad humana.
El Papa Benedicto XVI con motivo de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, recordó que todos tienen que realizar un compromiso para dar al sector de la agricultura su importancia adecuada. Para así liberar urgentemente a las familias del hambre.
“Unidos contra el hambre”, es el lema del día de la alimentación. Y estar unidos contra el hambre, implica la unión de muchos factores, desde los entes internacionales, hasta los Estados, incluyendo a la familias misma, y la disposición fraterna y solidaria de todo bautizado para ayudar a quienes más necesitan.
Estar unidos contra el hambre, es mantener los brazo en lo alto. Pero como habitantes de un solo planeta, no solo para garantizar la suficiente comida en las naciones sino también para asegurarnos que todas las personas tengan acceso a ella.
El Estado está llamado a asegurar las técnicas para ayudar a la agricultura en su trabajo, pero también es su obligación contribuir con el desarrollo de la persona humana para que tenga acceso a los alimentos. Par ello también es necesaria la contribución de la comunidad internacional, para las naciones más pobres.
Pero sin ir tan lejos, que nos corresponde a nosotros como bautizados. Que diariamente nos encontramos en la calle familias que no tienen la alimentación adecuada. “Debemos mantener los brazos en lo alto”, haciendo crecer las virtudes de la solidaridad, la fraternidad, la justicia, sin dudar en prestar nuestra ayuda cuando sea necesario.
Con los brazos en lo alto, en símbolo de unidad nuestra sociedad lograra superar muchas dificultades, no solo las de la alimentación, sino también las que van en contra de la dignidad humana, y específicamente contra la vida.