25 octubre 2010

Misioneros 365

Domingo Mundial de la Misiones, un solo día para recordar que somos misioneros y trescientos sesenta y cuatro más para actuar como tales. Somos bautizados, llamados a ser discípulos y misioneros acogiendo el mandato de Jesús: “vayan y enseñen a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19).

Es la misión diaria del bautizado, enseñar en el nombre de la Santísima Trinidad. Hacer ver a Jesús en los actos cotidianos, en el trajinar de cada jornada. Para que al final de cada día podamos decir como San Pablo: “He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe” (II Tim 4, 7), este es el primer acto misionero en el ordinario de cada situación.

Mantener la fe viva en quien nos envía, teniendo un encuentro directo con Él en la eucaristía para acrecentar la comunión eclesial, y manifestar así nuestra vida misionera en el compartir fraterno con vuestros hermano, siendo incluso en algunas ocasiones los oídos misioneros de Dios, que “escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja” (Eclo 35, 13 -14).

Es decir, somos instrumentos de Dios para el cumplimiento de la misión encomendada, no solo para recordar hoy un evento eclesiástico a favor de los misioneros y misionados. Sino para concienciarnos de nuestra misión diaria. Los 365 días del año, como escogidos por Dios, y bautizados, para ser testigos de la presencia del Dios que queremos ver, y hacer ver a los que aún permanecen lejos de Él.