22 octubre 2010

Queremos ver a Jesús


Todos tenemos la necesidad de ver a Jesús, nuestro Salvador, es una petición del corazón de todo cristiano. "Queremos ver a Jesús" (Juan 12, 21), es el lema de la celebración del Domingo Mundial de la Misiones. Un pasaje bíblico para reflexionar sobre la importancia de tener presente a Dios en mi vida, y lo que se puede hacer para que muchas personas en todo el mundo también puedan conocerle.
En el mensaje de Su Santidad Benedicto XVI para esta jornada misionera, ha resaltado un punto de encuentro donde el cristiano tiene la posibilidad de encontrarse con Jesús, donde puede percibir a Cristo, en la “Eucaristía”. Es allí donde la Iglesia en comunión puede ver a Jesús, y alimentarse de Él para expandir por doquier el rostro del Redentor, no solo hablando de Él sino también haciéndolo ver.
Porque "una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera"-expone el Papa en la Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis-, y la Iglesia es cada persona que recibe el Cuerpo y la Sangre de Cristo para convertirse en misionero en su ámbito habitual: en su familia, su trabajo, con sus amigos, en la sociedad.
La eucaristía también es fuente y culmen de la vida misionera, del misionero. Y misionero es no es solo aquel religioso, sacerdote o laico, que viaja kilómetros para anunciar el evangelio. Misionero es de igual manera es quien participa de la eucaristía, y nutrido de la Palabra o del Cuerpo de Cristo, pueda irradiar la luz de la santidad, y hacer que muchas personas puedan ver a Jesús.
“Queremos ver a Jesús”, para ello es necesaria nuestra comunión eclesial, nuestra oración por las vocaciones sacerdotales, religiosas, y misioneras. Nuestra participación en la sagrada eucaristía, y el testimonio de vida que se pueda dar de esa comunión con Cristo.