10 noviembre 2010

El Abrazo en Familia


Como cristianos aprendemos que la familia, es la Iglesia doméstica, la primera comunidad cristiana a la cual pertenecemos. Por eso, lo que aprendemos en ella será lo que viviremos en el templo y en la sociedad. Son las primeras oraciones, el amor a Dios, el sentido de pertenencia a nuestra religión y la comunión eclesial, lo que allí adquirimos, o lo que los padres de familia deberían enseñar.
En su reciente visita a España el Papa Benedicto XVI ha mostrado su gran preocupación por la Familia, y lo que ella significa para la humanidad. Afirmó el Sumo Pontífice, que la familia es la “esperanza de la humanidad”, pues en ella “la vida encuentra acogida, desde su concepción a su declive natural”. Defendiendo con ello también el Sacramento del Matrimonio, entre un hombre y una mujer, y reprochando las prácticas del aborto, y el uso de la tecnología en contra de la vida.
Y ser esperanza de la humanidad, conlleva la preocupación de quienes forman parte de la Iglesia domestica por crecer y fortalecer los valores y principios que ayuden a sostener la Familia, ante las descomposiciones morales que pueda presentar la sociedad. Padres, madres, e hijos, somos responsables de mantener la esperanza de ser una familia cristiana para la humanidad.
Esta semana somos invitados por la campaña del Abrazo en Familia abrir el corazón al diálogo y a la reconciliación, es la clave para el hogar que desesperanzado por los problemas propios y socioculturales no se siente esperanza para la humanidad. Esa esperanza es recuperable, solo basta determinar el conflicto presente en la familia, dialogar juntos con Dios, y reconciliarnos con una abrazo en familia.