05 noviembre 2010

Oremos por la Misión Diocesana


Comenzamos el mes de noviembre invocando a todos los santos, hombres y mujeres que a los largo de la historia de la Iglesia han sido discípulos y misioneros de Jesucristo. Y también hemos tenido un recuerdo muy especial en nuestras oraciones por los difuntos, que necesitan de la purificación de sus almas para gozar de los premios celestiales prometidos para quienes vivieron como discípulos del Señor.
Y durante este mes el apostolado de oración del Papa Benedicto XVI, y también de quienes pedimos por sus intenciones misioneras, es "para que las Iglesias de América Latina prosigan la Misión Continental propuesta por sus obispos, insertándola en la tarea misionera universal del Pueblo de Dios".
A tres años del llamado a Ser Discípulos y Misioneros que hizo la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, el Papa nos invita a que sigamos orando en la acción, es decir continuar orando y desarrollando esta Misión Continental, o Misión Diocesana. Son muchos los que aun siguen lejos del Señor, por eso es necesario seguir orando por ellos, para que se unan al discipulado.
Por ello recordemos las palabras del papa Benedicto XVI en Aparecida (2007): “en virtud del bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros” se lo dice a los fieles de este continente, insistiendo además en que “ser discípulo y misionero de Jesucristo y buscar la vida ‘en Él’ supone estar profundamente enraizado en Él”.
Unirse a esta intensión del Papa es querer también seguir trabajando en el apostolado de la misión diocesana, a través de las comunidades eclesiales de base y en ellas con la lectura de la Palabra de Dios que da vida e inspira el camino a seguir en la misión evangelizadora de este continente. Oremos por la misión diocesana de nuestra Iglesia.