14 diciembre 2010

El Equipo Campeón


El deporte despierta pasiones, cuando se tiene un equipo ganador. Alegría que rebosa en los corazones de sus seguidores. En las Alabazas Tachirenses, compuestas por el Obispo de San Cristóbal, rezamos todos: “Bendigamos al Señor por el fútbol que corre como la sangre por las venas de nuestra gente”, una oración dirigida a Dios por las cosas buenas que se tienen en el Táchira.
Un buen ambiente para reflexionar en nuestro equipo campeón, el de los cristianos, que se juegan día a día una final para vencer el pecado. Y dar testimonio de que somos dirigidos por Dios, su amor nos anima a ser fieles, perseverantes, santos, para conseguir el premio, la Salvación.
San Pablo en sus escritos nos invita hacer el esfuerzo necesario para conseguir ese premio, pues “muchos corren, pero uno solo gana el premio. Corran, pues de tal modo que lo consigan” (1 Corintios 9, 24). Y el apóstol, comparándolo con el esfuerzo deportivo nos advierte que en cualquier competición el premio obtenido se marchita, pero en lo espiritual el premio obtenido es para la eternidad.
Por ello en nuestro equipo el esfuerzo por conseguir el premio va más allá de una preparación rutinaria, que requiere de la perseverancia en la oración, la practicas de la devoción mariana: el rezo del santo rosario, la nutrición espiritual: con los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía, el ejerció bíblico: leyendo y meditando la Palabra de Dios. Y dejándose guiar por el Espíritu Santo.
Quien forme parte del equipo campeón, debe estar siempre preparado. También dice san Pablo, “no quiero jugar sin prepararme” (1 Corintios 9, 26). El tiempo de Adviento, es la mejor cancha de entrenamiento espiritual para preparar nuestro espíritu y corazón para obtener el premio que nunca se marchita, la Salvación que nos viene con el Redentor. Seamos del equipo campeón.