13 diciembre 2010

María: palabras y hechos


La celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, y el recuerdo de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Nos hace reflexionar sobre el papel de la Madre de Dios en la historia de la salvación, como madre del Salvador y nuestra también.
Pues la Virgen María, “concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras El moría en la Cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad, en la restauración de la vida sobrenatural de las almas. Por tal motivo es nuestra Madre en el orden de la gracia” (Lumen Gentium 61).
Y todo eso lo hizo con el corazón disponible a la voluntad de Dios Padre, expresado en las palabras de “hágase en mí, tu voluntad” (San Lucas 1, 38). Y evidenciado en los hechos de su vida junto a Cristo, pues Ella “avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la Cruz” (Lumen Gentium 58), dando así testimonio de reconocimiento absoluto del Mesías.
Actitud en la que debemos nosotros trabajar para reconocer al Salvador, y no tener dudas en el reconocimiento de nuestro Salvador. Que la interrogante: ¿eres tú el que ha de venir? (San Mateo 11, 2), sea disipada por nuestra entrega generosa a la voluntad de Dios, y por nuestra fidelidad a la vida cristiana como la Virgen Madre nos enseña, con palabras y hechos.
Caminemos de la mano con la Virgen María, como mediadora nos ayudará en el reconocimiento de su Hijo Jesucristo. Sobre todo en sus signos misericordiosos en nuestra vida: El Salvador nos hace ver, andar, oír, y nos purifica con el anuncio de sus Buenas Nuevas. Expresemos nuestro amor a Dios, y propaguemos el amor de Dios.