03 mayo 2011

Entrevista con el Director Espiritual de Medarda Piñero



Sacerdote Diocesano que guió espiritualmente a una Sierva de Dios en camino de canonización


El padre Oswaldo García es un sacerdote de la Diócesis de San Cristóbal, ordenado el 25 de octubre de 1953. Siendo párroco de Seboruco, entre 1962 y 1975, tuvo la oportunidad de conocer a Medarda Piñero. Fue su confesor y director espiritual. Con motivo de la culminación de la Fase Diocesana para la canonización de esta Sierva de Dios, quiso compartir su experiencia con esta mujer de Dios.

¿Cómo conoció a Medarda Piñero?
--Cuando yo estaba recién llegado a Seboruco llegó una viejita y me dijo: ‘padre vaya a confesar un niñito que se está muriendo, es un hijo mío’. Dije yo, pues será un hijo viejo, porque ella estaba ya vieja. Cuando llegué conseguí a varios viejecitos, los confesé, uno estaba grave. Y le pregunté a ella: ¿qué es esto?, Ella me respondió: ‘es que ellos vienen aquí y yo los recibo, los atiendo, porque no tienen quien los atienda. Mi casa es la casa de ellos’, me dijo. ‘Aquí viven, comen y si mueren yo los llevo al cementerio, yo veo de ellos’.

¿Ayudó el pueblo a la Sierva de Dios?
--Vimos la caridad de esa señora, y empezamos a ayudarla con los arreglos de la casa, los mercados de la Iglesia. También Juan Galeazzi, gobernador del Estado de ese entonces, le puso una ayuda de 120 bolívares mensuales. Y el pueblo también le ayudo a que pudiera atender a sus enfermos. Y los mercados de la parroquia se lo dábamos a ella. Y todo era para los enfermos y los abuelitos.

¿Qué recuerda de la muerte de María Geralda?
--Ella murió el 6 de enero en Barquisimeto, pero era primer viernes y no podía ir al entierro porque teníamos en aquel tiempo más de mil comuniones aquí en Seboruco. Pero luego yo dije: si es una Santa que haga el primer milagro, que nos permita sacarla a los 8 días de enterrada y traerla de regreso a Seboruco. Sin muchas esperanzas empecé hacer las diligencias y nadie me atendía, y me fui para sanidad y en momentico me dieron todos los permisos. Total de que arregle todo con la funeraria, la sacamos de la urna de madera a las 5 de la mañana del 14 de enero para traerla en una urna de metal, y ella estaba completamente intacta a penas a los 8 días de enterrada, sin olores, y como recién muerta, bellísima. La trajimos en una procesión solemne, desde la entrada del pueblo y luego la misa que la presidió mons. Méndez Moncada, y la llevamos al cementerio.

¿Considera ustedes que ella fue una mujer de Dios?
--Esta es la historia de una mujer de Dios, de comunión frecuente, de primeros viernes para confesarse y tener dirección espiritual. Yo estoy muy alegre por el proceso de su beatificación, estoy muy alegre de haber compartido con ella, muchos años de vida, de haber sido amigo y director espiritual de ella, por ello no puedo pertenecer al tribunal que lleva la cusa de Medarda porque por encima de todo está el secreto de confesión. Pero desde mi oración y alegría espiritual pido mucho a Dios por su pronta beatificación, de esta mujer de Dios que paso haciendo el bien.

¿En que se inspiraba Medarda para ser tan caritativa?
--Yo le pregunté a ella, y ella me contó que cuando era joven quedó paralitica a los 15 años de edad, pero que le pidió al Señor que si la curaba ella se dedicaría a cuidar a los pobres, y resulta que se mejoró y cumplió la promesa. Pues en ese tiempo yo no le preste atención, pero después empecé a ver que lo hacía con mucho amor y cariño, la caridad hecha mujer.

¿Como la recuerda a ella?
Era agachadita y arrugada de tanto caminar por todos los cerros buscando verduras para darles de comer a sus hijos, como llamaba a los enfermos. Así es como la recuerdo con ese cariño y hago votos para que pronto este en los altares. Era de un carácter amable, cariñosa, andaba por el pueblo humildita, humildita, y todo el mundo la respetada. Y la frase que mas pronunciaba era ‘mijitico lindo’, ‘mijitica’, ‘¿cómo esta mijitico?’, ‘Dios lo bendiga mijitico’.

¿Recuerda alguna anécdota con Medarda?
--Una vez se rumoro aquí que me iban a cambiar, entonces ella llegó a decir que ‘si era verdad vamos a levantar el pueblo, vamos a hablar con el Obispo’. Y yo la llamé y le dije que eso no estaba bien, entonces ella aceptó con mucha humildad, y se quedo tranquila.
También me contó ella lo del Niño Jesús, no sé si será verdad, que una vez estaba recogiendo leña en el sector San Diego y vio que un niño estaba brincaba entre unos chamizos, y se acercó y encontró la imagen del Niño Jesús que siempre la acompañó. Ella contaba eso, y puede que sea hasta verdad. Dios hace lo que quiere.

¿Cómo se siente por haber sido su director espiritual?
--Muy contento. La alegría de un pastor es ver que sus ovejitas siguen al Pastor de los pastores, a Jesucristo. Uno no viene a recoger sino a sembrar.

El Padre Oswaldo García concluyó la entrevista pidiendo a Dios por la pronta beatificación y canonización de Medarda Piñero, e invitó a que también los fieles pidan a Dios ara que esta mujer sea llevada a los altares como antecesora de la caridad de Dios.