13 junio 2011

¡Hasta cuando los Apagones!


La oscuridad es uno de los temores de muchas personas. La sensación de estar perdido sin iluminación que oriente nuestros sentidos es algo que nadie quiere vivir. La oscuridad es la ausencia de luz, que nos lleva a tropezar y muchas veces caer. Sentirnos alejados del mundo real, y no conseguir la solida de las penumbras. Incluso cuando no hay electricidad, todo se paraliza, nada funciona. Y hace que todos reclamemos: ¡hasta cuando los apagones!

Lo mismo sucede con la vida cristiana, cuando el pecado envuelve nuestro corazón. Y la oscuridad no permite que vislumbremos la gracia de Dios. Hemos celebrado la fiesta de Pentecostés, y con ello recordado que recibimos el Espíritu Santo. Luz suprema que guía la Iglesia Católica, y de quienes formamos parte de ella.

El ser iluminados por Dios, como cristianos nos debe llevar a valorar la luz que el mismo creo: “dijo Dios, que exista la luz. Y la luz existió” (Génesis 1, 3). Que separada de las tinieblas nos lleva a pensar también en nuestra gracia que de igual manera debe estar separa del pecado.

Y con esa gracia que es nuestra luz. Que muchas veces dejamos apagar al ser derrotados por las tentaciones, también nos exige reclamarnos: “hasta cuando los apagones! en nuestra vida espiritual, si somos bautizados, templos vivos del Espíritu Santo, portadores de la gracia de Dios, y estamos llamados a ser “luz en el Señor. Comportándonos como hijos de la Luz” (Efesios 4, 8).

¿Hasta cuando los apáganos?, hasta que seamos consientes que solo debemos tener preocupación por ser seguidores files de la verdadera luz que guía nuestros corazones. Jesucristo, quien claramente lo dijo: “yo soy la luz del mundo. El que me sigua no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8,12).