27 junio 2011

PAN DE VIDA PARA MÍ


El IV Congreso Eucarístico de Venezuela ha sido una bendición para la Iglesia en nuestro país. En este encuentro de reflexión y oración, los obispos, sacerdotes, religiosos, y laicos han reflexionado sobre el alimento de vida eterna: El Cuerpo y La Sangre de Cristo.

“Pan de vida para Venezuela”, ha sido el lema de este congreso que en medio de las diversas dificultades morales, sociales, económicas, políticas de la nación, todos necesitamos un alimento verdadero que ayude a sentir vida en medio de las adversidades. Y en ello, cada uno debe hacerse consciente de necesitar un pan de mi persona, un “Pan de vida para Mí”.

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que come de este pan, vivirá para siempre” (Juan 6, 51), nos dice Jesucristo invitándonos a reconocerle como el alimento que perdura para siempre dándonos la vida eterna, permitiéndonos vivir unidos: “El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en el” (Juan 6, 56). Una sinergia que nos concederá frutos abundantes.

La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y Sangre del Señor Jesús, banquete que fortalece mi vida, y me debe llevar a encontrarme con quienes están necesitados de este alimento espiritual y también del sustento material. E incluso con aquellos que hacen que Venezuela necesite del Pan de Vida.

Como miembros de la Iglesia y seguros que el Cristo es Pan de Vida para mí, nos exige que demos de este pan con nuestra testimonio de vida a los que matan, abortan, roban, extorsionan, o son corruptos. Ellos necesitan ver los efectos de la Eucaristía en el cristiano: el conservar y renovar la gracia, el crecer en el amor al prójimo.

Cristo es el Pan de vida, que necesitamos para crecer como Iglesia, como nación, pero primero como persona cristiana. Para así, desde lo personal alimentados con el Cuerpo y la sangre de Cristo podremos ir alimentando a Venezuela con el Pan de Vida, Cristo.