24 julio 2011

“nos disparaba como si fuéramos perros”


La violencia entre los seres humanos es la muestra de la pérdida del valor de la vida, de la valoración de lo que Dios no ha concedido como sagrado y que debe ser respetado. En la actualidad las muestras de violencia son vistas en muchas partes del mundo, y de seguro todos la palpamos muy de cerca.

Hace unos días en Noruega un individuo descompuesto mental ha arremetido con la vida de casi cien jóvenes aproximadamente, el mundo entero ha sentido el terror al ver las imágenes sufrientes de los jóvenes sobrevivientes, sometidos por el pánico de haber tenido la muerte violenta en frente. Uno de los jóvenes ha dicho, “nos disparaba como si fuéramos perros”.

“Atroz pero necesario” ha declarado el victimario, como sin ningún temor ni perturbación por lo realizado. ¿Que llevo a este hombre a cometer este hecho?, alguna razón u otra, no es superior a la pérdida del temor de Dios, y a la poco respeto por la dignidad humana, por el valor de la vida. Es el egoísmo que hace creer que se es superior a los demás.

Y en nuestras cercanías, la violencia física y verbal es ya conocida. ¿Cómo dar valor lo que es necesario respetar?, primero reconociendo de Dios, como el creador y dador de vida. Y quien solo tiene derecho de quitárnosla nuevamente. Segundo, respetándonos a nosotros mismos, evitando cualquier modo de daño contra nuestra vida. Y tercero, ir al encuentro fraterno de la otra persona, hacer el bien por encima de cualquier circunstancia.

Además de esto, aprender a dar gracias a Dios por la vida. Si fuéramos continuamente agradecidos con el creador por nuestra existencia, de seguro nos abstendríamos de hacer daño a otra persona que también fue creado por mi Dios, que también es su creador.

En nuestras oraciones pidamos por las familias Noruegas que sufren la perdida de estos jóvenes, y también supliquemos por nosotros para que aprendamos a dar gracias a Dios por la vida, y no la dañemos de ninguna forma.