19 septiembre 2011

La violencia hace perder la semblanza humana



El arte de la sana convivencia es lo que nos ayudaría a crecer como comunidad, como sociedad, para lo cual es necesario el respeto, la tolerancia, y el querer hacer siempre el bien a los demás. Pero tal convivencia es afectada en la actualidad por la violencia, por lo menos en el Táchira, así lo muestra los resultados preliminares del Diagnóstico de la Situación Moral que realizó la Iglesia en esta región.

Los hechos producidos por la violencia son conocidos, desde los malestares familiares hasta las más aterradoras muestras de homicidios. Pero deberíamos también preguntarnos, ¿qué está originando este maltrato entre nosotros?. Según las estadísticas ofrecidas por la Diócesis de San Cristóbal, las causas de la violencia en las actitudes y acciones fuera de lo moral en la relación con los demás son: el uso del lenguaje agresivo y obsceno, la corrupción, el maltrato, la indiferencia, el individualismo, la agresividad y las amenazas.

Seguramente estamos vinculados a alguna de estas causas, y es necesario para la recuperación de la plana sana convivencia rectificar nuestra manera de actuar ante los demás. Esta manera de hacer daño a los demás nos está deshumanizando, y la única manera de recobrar y fortalecer nuestra humanidad es estar con Dios.

El Papa Benedicto XVI lo reflexionó en su audiencia general de la semana pasada, los violentos “parecen invencibles, se han convertido en animales feroces y peligrosísimos… parecen perder toda semblanza humana; la violencia contiene siempre algo bestial y sólo la intervención salvífica de Dios puede restituir al hombre su humanidad”.

Volver a Dios quienes nos alejamos, fortalecer la fe quienes creemos estar cerca de Él, vivir santamente quienes estamos comprometidos con la propagación del Reino del Cielo. Es una lucha de concientización personal, en la que debo dar más espacio a Dios en mi vida para que no quede lugar ni a la violencia ni a ninguna de sus causas, solo al amor salvífico que Dios me da y debo ofrecer también a los demás.