21 noviembre 2011

Evangelización y Reconciliación


El compromiso de África, y de los cristianos de todo el mundo, es la evangelización y la reconciliación. Con este mensaje el Papa Benedicto XVI ha visitado el continente africano, presentándoles la Exhortación Apostólica Postsinodal “Africae Munus”.

“Con este documento, deseo ofrecer los frutos y esperanzas del Sínodo, invitando a todos los hombres de buena voluntad a mirar a África con fe y amor, para ayudarla a que sea, por Cristo y por el Espíritu Santo, luz del mundo y sal de la tierra”, dice la exhortación firmada por el Sumo Pontífice.

En cuyo contenido hace un llamado especial a la reconciliación, con Dios y con los hermanos. Para construir un orden social justo y una vivencia fraterna para fomentar la paz, incluso entre las religiones. Y ante esta realidad pide actuar bajo la luz del Espíritu Santo a los miembros de la Iglesia Católica de manera especial en el área del apostolado, repitiendo que “El rostro de la evangelización lleva hoy el nombre de reconciliación”.

Para este compromiso cristiano el Papa durante uno de su encuentro en Benín, ciudad africana que visitó específicamente, propuso un programa de vida a quienes hacemos parte de la Iglesia. A los sacerdotes no pidió asumir la “responsabilidad de promover la paz, la justicia y la reconciliación” con nuestro ministerio; a los Religiosos y Religiosas les recordó “que la opción incondicional por Cristo os debe conducir a un amor sin fronteras por el prójimo”.

A los Seminaristas, les invitó a tener una relación personal con Cristo ya que “ante los retos de la existencia humana, el sacerdote de hoy como el de mañana debe ser un hombre humilde y equilibrado, prudente y magnánimo”.

Y a los fieles les insistió en el llamado “a ser sal de la tierra y luz del mundo”, en la vida diaria teniendo una opción preferencial por los pobres y teniendo un conocimiento solido de la Doctrina Social de la Iglesia.

Con la realidad que conocemos en Latinoamérica, todo este proceso de evangelización y reconciliación también es necesario para nuestra vida eclesial. Que unido al trabajo que ya se ido desarrollando nos ayuda a seguir creciendo como iglesia comprometida.