18 diciembre 2011

Deseos de Benedicto XVI para Navidad


La Navidad es la celebración del nacimiento del Hijo de Dios, festejamos nuestra salvación. Tiempo para desear a todos nuestros seres queridos lo mejor, ser luz para ellos, dando testimonio de la alegría por la llagada del Salvador y el inmenso amor de Dios.

Como un pastor cercano, el Santo Padre Benedicto XVI, ha compartido cuáles son sus deseos en esta Navidad. Lo hizo inspirado en el encendido de un árbol de navidad, pero principalmente con la intención de no quedarnos estancados en los símbolos externos de las festividades sino que profundicemos en la presencia del Niño Dios, y con Él nos encontremos con nuestros hermanos.

“Mi primer deseo es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales”, dijo Benedicto XVI. Sino que tengamos una fiesta espiritual en el acercamiento a Dios, con las misas de aguinaldo, el rezo de la novena de navidad, para el crecimiento de la vida cristiana.

“El segundo deseo es que nos recuerde (las luces de la Navidad) que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas”. Esa Luz, es el Dios hecho hombre, para estar alegre y sufrir junto nosotros para acompañarnos y consolarnos.

“El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades. Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más”.

El encuentro con los demás, el acercamiento sincero a Dios, y el testimonio de vida cristiana, son los deseos del Papa para todos los miembros de la Iglesia, pero más que ello podrían ser compromisos asumidos por cada hombre y cada mujer que creé, celebra y anuncia el nacimiento del Redentor.