05 enero 2012

Un Año Nuevo con la Visión de Dios


Llega el momento de agradecer a Dios por todo lo que hemos vivido en el 2011 y las bendiciones que nos concederá en el año 2012. Solo con la visión de Dios podremos alcanzar una rica y perfecta manera de apreciar las bondades que hemos vivido y se nos presentarán en los próximos meses.

La visión de Dios, es la que ha percibido que han sido buenas todas las cosas (Génesis 1). Es que evidentemente todo lo creado por el Todopoderoso ha sido muy bueno, y concedido a los hombres para su disfrute, administración y vida. Todo a nuestro servicio para el bien. Ante esa concesión que nos brinda, ¿como la estamos aprovechando? ¿Qué estamos haciendo con nuestra vida?

Son buenas interrogantes para comenzar a un nuevo año. Muchos se trazan metas al comienzo de cada año, pocos terminan alcanzándolas. Pero seguramente es por no utilizar la mejor de las visiones para mirar el futuro, pero consolidando el presente con la visión de Dios.

La misma visión de Dios nos cubre, es la mirada que nos ha estado observando desde nuestro nacimiento. Es la que en las buenas y en las malas nos acompaña. Es la que nos atiende tiernamente en la tristeza, y la que mira con esplender en nuestras alegrías. Es la mirada que también se entristece con el pecado, y hace fiesta en la gracia.

De esto, es necesario hacernos consientes. De la visión de Dios en mí, para que descubramos la potencialidad que tenernos en la vida de triunfar, tener éxito, ser santos. Para ello es necesaria la visión de Dios en mí, experimentada en el encuentro con Él en la Eucaristía, en la Sagrada Escritura, en la Oración; Momentos de encuentro con Dios.

Partiendo de estos encuentros, podre emprender la realización del Proyecto de Vida, planes y proyectos. Con la visión de Dios, apreciando todas las cosas buenas que nos rodean, le alabamos y nos disponemos a comenzar un nuevo año en su Nombre, para triunfar buscando la santidad.

“Vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno” (Génesis 1, 31)