24 junio 2012

El Pentecostalismo entre Nosotros


La presencia activa de comunidades pentecostales en América Latina no puede ser ignorada ni minusvalorada, fue el llamado que hizo el Papa Benedicto XVI a los Obispos de Colombia.  Iglesia que esta palpando el mismo efecto que en todo el continente, con la presencia de denominaciones evangélicas, y en algunos casos la influencia de ellos en la Iglesia Católica.

Pues a demás de su incremento en las diversas comunidades también se percibe su inserción en algunas hermandades católicas, donde el lenguaje, la música, los gestos, la misma actitud divisionista les está marcando una línea pentecostalista. El pentecostalismo entre nosotros, no es más que tomar algunas de sus apasionadas y efímeras experiencias y rechazar nuestro rico contenido doctrinal, sacramental y bíblico.

Este fenómeno de quienes se van de la Iglesia para formar parte de otro grupo religioso, o se quedan pero asumen características de otras denominaciones, se da por lo ya planteado por los Documentos de Aparecida (2007), en el numeral 225: “no lo hacen por lo que los grupos ‘no católicos’ creen, sino, fundamentalmente, por lo que ellos viven; no por razones doctrinales, sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmaticos, sino pastorales; no por problemas teológicos, sino metodológicos de nuestra Iglesia”.

El mismo documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, invita a reforzar en nuestra Iglesia cuatro ejes. El primero de ellos, “la experiencia religiosa” ofreciendo a los fieles un encuentro personal con Jesucristo, a través de los sacramentos, el anuncio Kerigmático y el testimonio de los evangelizadores. Segundo, “la vivencia comunitaria” mediante las Comunidades Eclesiales donde los files se sientan acogidos y valorados fraternalmente.

El tercer eje a reforzar, “la formación bíblica-doctrinal”, herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento espiritual, personal y comunitario. Con ella también podrá madurar la experiencia religiosa. Y por último “el compromiso misionero de toda la comunidad” que es el compromiso de todos ir al encuentro de los alejados de la Iglesia, o que dentro de ella se encuentran influenciados por actitudes sectarias.

También el Papa Benedicto XVI nos da algunas sugerencias  para mitigar la presencia y la influencia de comunidades pentecostales y evangélicas. Recomienda el Sumo Pontífice: “ser mejores creyentes, más piadosos, afables y acogedores en nuestras parroquias y comunidades, para que nadie se sienta lejano o excluido. Hay que potenciar la catequesis, otorgando una especial atención a los jóvenes y adultos; preparar con esmero las homilías, así como promover la enseñanza de la doctrina católica en las escuelas y universidades” (Mensaje a los Obispo Colombianos en su Visita Ad Limina Apostolorum, Junio 2012).