14 octubre 2012

El hoy de Dios



«¿Cómo creerán en aquel a quién no han oído ? ¿Cómo oirán sin que se les predique?» (Romanos 10, 14), parecieran ser las preguntas que duarte estos días se están respondiendo con el tema de la Nueva Evangelización, el Papa Benedicto XVI junto a los pastores de iglesias particulares que participan en la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

Para ello han comenzado con lluvia de ideas, temas específicos, y propuestas para la ejecución y vivencia de la Nueva Evangelización. Y en lo que sí han estado claros como lo ha dicho el Papa, también al recordar el aniversario del Concilio Vaticano II y la invitación de Juan XXIII al “aggiornamento”, esto no significará rebajar la fe a la moda actual. 

“No significa ruptura con la tradición, sino que expresa su vitalidad continua; no significa reducir la fe rebajándola a la moda de la época, al metro de lo que nos gusta o de lo que le gusta a la opinión pública; sino todo lo contrario: exactamente como hicieron los Padres conciliares tenemos que llevar el “hoy” que vivimos a la medida del evento cristiano; tenemos que llevar el “hoy” de nuestro tiempo al “hoy” de Dios”, palabras del Sumo Pontífice para hablarnos de las tareas que traerá consigo la Nueva Evangelización.

Tareas que en los escenarios sociales, culturales, políticos y religiosos se deberá hacer sentir, no con programas que repitan lo que se ha hecho mal o bien, sino con el compromiso de asumir la obligación de la evangelización, aunado al estimulo del Año de la Fe, a realizar una evangelización convicción vivida desde la práctica de la caridad.

Si que guiados por el Espíritu Santo dispongámonos no para que la Iglesia se adecue las exigencias de la fe y la doctrina a mis necesidades, sino para que cada cual, como miembro de la Iglesia, asuma los compromisos de la fe y la doctrina para el anuncio del evangelio según “el hoy de Dios”.

Para es importante nuestra oración, la comunión eclesial, la vivencia sacramental, el contacto diario con la Palabra de Dios, y las orientación del magisterio que hoy son muy actuales en el Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica.