21 febrero 2013

Diecisiete años de la “Universi Dominici Gregis”



Hace diecisiete años el Beato Juan Pablo II promulgó la constitución apostólica “Universi Dominici Gregis”, el 22 de febrero de 1996, sobre la vacante de la Sede Apostólica y la elección del Romano Pontífice. La misma que será considera en los próximos días, para la realización del conclave con algunas modificaciones hechas por Benedicto XVI.

“Lo que me mueve a dar este paso es la conciencia de la nueva situación que está viviendo hoy la Iglesia y la necesidad, además, de tener presente la revisión general de la ley canónica, felizmente llevada a cabo, con el apoyo de todo el Episcopado, mediante la publicación y promulgación primero del Código de Derecho Canónico y después del Código de los Canones de las Iglesias Orientales”, escribe Juan Pablo II al comienzo del documento.

La “Universi Dominici Gregis”, está conformada por dos partes la primera sobre la Sede Vacante que estipula los poderes de los Cardenales durante este tiempo, la preparación para la elección, y algunos cargos específicos durante ese tiempo, las facultades de los dicterios, y las exequias –que el caso actual no aplica. 

La segunda parte de esta constitución, es sobre la elección del Sumo Pontifice. Estipula los electores, los lugares, el acto de elección y su desarrollo, el secreto, las cuestiones que se debe evitar. Y la aceptación y proclamación del nuevo Papa.

A esta constitución el Papa Benedicto XVI le ha presentado un Motu Propio, el 11 de Junio de 2007, en el que restablece la norma tradicional acerca de la mayoría requerida para la elección del Sumo Pontífice. Estableciendo que si no fuera posible la elección luego de los jornadas determinadas, se dedicara un día a la  oración, reflexión y dialogo. Posteriormente se efectuará los comicios solo participando los dos cardenales con el mayor número de votos en la elección anterior. Sin ellos tener derecho a voto, y será elegido quien tenga los dos tercios de los votos.

Posiblemente en los próximos días Benedicto XVI a través de otro Motu Proprio haga algunas consideraciones, debido al caso actual de su renuncia sin tener mayores precedentes en la historia de la Iglesia. 

Que Dios ilumine a los Cardenales que hacen parte de este conclave, regidos por estos documentos y guiados por el Espíritu Santo, para que determinen sabiamente quien será el sucesor de Pedro, vicario de Cristo en la tierra. Nuestras oraciones por la Iglesia y el fututo Papa.