11 marzo 2013

La misión del Papa: vicario de Cristo




Al comienzo del conclave para la elección de un nuevo sumo pontífice, nos viene a la memoria algunos de los momentos vividos con el papa emérito Benedicto XVI, su invitación a los jóvenes en Alemania (2005) a vivir la verdadera la revolución: el amor de Cristo. O la exhortación a los sacerdotes y seminaristas en España (2005) a configurarse a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote.
 
Esto es solo algo, de lo queda como una inmensa riqueza magisterial para la Iglesia católica y para toda la humanidad, a quien colocó alerta ante el relativismo moral de la sociedad. Y nos dejó la tarea de fortalecer nuestra vivencia de fe, con el Año de la Fe.    

Y ahora los cardenales electores entran a la capilla Sixtina para iluminados por el Espíritu de Santo, elegir quien continúe llevando el timón de la barca de Pedro siendo Vicario de Cristo. Será la misión del nuevo papa, sin importar su color y de la nación de origen; teniendo en cuenta el legado de sus antecesores y las actuales circunstancias de la Iglesia, seguirá siendo el vicario de Cristo esa es su misión. 

Y nosotros como cuerpo de la Iglesia ¿Qué? Pues nos corresponde acompañarlo con la oración, el testimonio cristiano, y el compromiso laboral en las acciones evangelizadoras de la Iglesia. Es bueno tener esto claro, ante los millares de informes de prensa que rodaran estos días, unos ciertos otros ambiguos.  

Que Dios ilumine a los cardenales que participan en el conclave, y a toda la Iglesia bendiga con otro papa santo.