28 junio 2013

Padre Stephen Harney de la familia Fuente Real en sus bodas de Oro Sacerdotal






“Agradezco a Dios por mi vida, mi sacerdocio, por mi familia, por lo que ha permitido vivir con tantas bendiciones”

El sacerdote irlandés, Stephen Harney, llegó a Venezuela en 1973, celebra este año sus bodas de oro sacerdotales, y nos muestra como fruto de su ministerio la Comunidad Fuente Real, una comunidad de contemplación con un apostolado en toda Venezuela “Construyendo la Civilización del Amor”.

Par conversar con él, le visitamos en una de las casas de la comunidad Fuente Real, en Villa Rosmini – vía capacho, Táchira. Nos atendió amablemente compartiendo un té en los pasillos de ese hermoso lugar. Haciendo de sus experiencia una enseñanza para todos.  

¿Dónde nació padre Stephen?
Padre Stephen: Soy del otro lado del mundo, soy irlandés. Nací hace 79 años, y mi historia ha sido muy llena de bendiciones y de mucho amor, paz y de la presencia de Dios desde el comienzo. Gracias a mi familia que era muy santa, nunca recuerdo acostarme sin que rezáramos antes el rosario y que faltáramos un domingo a misa, por ello agradezco a mi familia.

¿Qué ayudo al crecimiento de su vocación sacerdotal?
Padre Stephen: Pienso que todo lo que he vivo ha sido gracias a la influencia de la familia, Dios ha estado muy presente en la cultura de mi familia. 

¿Cómo conoció esa presencia de Dios?
Padre Stephen: Pase por el bachillerato, el seminario, y estuve muy enfermo de osteoporosis y estuve en el hospital muy mal. Y descubrí al Espíritu Santo. 

¿Cómo fueron sus primero años de sacerdocio?
Padre Stephen: Yo estuve dando clase durante varios años, y siguiendo los cambios del Vaticano II, incluso dando las misas en latín y de espalda al pueblo por un tiempo. Conocí verdaderamente el cambio y en todo esto entendí que no fui ordenado solo para dar clases y me presente como candidato para las misiones, y el superior me dijo que no podía salir. Pero unos varios años después insistí y estando en el colegio en Irlanda donde daba clase, sirviendo allí, el padre general de la comunidad Rosminiana me llamó y me dijo que estaba organizando una visita a Venezuela.

¿Desde ese momento se interesó en Venezuela?
Padre Stephen: Sí, y el padre general venia en su visita pastoral a Venezuela y luego fue a Irlanda, y durante una cena estuvimos hablando de este país y le pregunte qué ¿cuántos sacerdotes habían aquí?, y él me dijo que eran pocos. Entonces le insistí nuevamente… y me dije: allá debería estar yo. Y por fin me lo permitieron, pero me enferme, estaba totalmente paralizado por un  problema en la columna, y todo quedo allí.

¿Y qué paso con esa enfermedad?
Padre Stephen: Estuve internado en un hospital y una noche estaba muy mal, con un dolor muy fuerte y le pedía a las enfermas que me dieran calmantes pero no lo hicieron porque ya me habían dado suficientes. Era la media noche, y allí al lado de mi cama tenía un Crucifijo que me había regalado mi hermana, lo tomé lo miré y sentí que el Señor me habló y me dijo: “Yo sufrí pero, Yo también ore”. Como no había más nadie en el cuarto nadie se enteró.

Escuchó la voz de Dios… ¿Qué hizo usted?
Padre Stephen: Tome mi Breviario (libro de salmos para el rezo del sacerdote) porque no había rezado, era el primer jueves de la cuarta semana, y aquella noche aunque no correspondía empecé a rezar vísperas, y se dice: “Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme”.  Con esta antífona “a ti grite Señor y tú me sanaste”, era la del salmo 30, y lo repetía varias veces. Y sin esperar nada pero con mucha fe, de repente estaba sanado. Y desde hace más de cuarenta años no he tenido problema con la columna.

¿E insistió en salir de Irlanda como misionero?
Padre Stephen: Cundo salí de allí estaba más convencido que nunca que debería estar en las misiones, entonces escribí nuevamente a mi superior para pedirles que me enviaran a Latinoamérica de misión.

¿Cómo comenzó su trabajo evangelizador en Venezuela?
Padre Stephen: Llegué a Venezuela 1973, el 03 diciembre, estaba muy ansioso de evangelizar aunque no conocía esta nación y casi no hablaba español de todas maneras llegue y ese tiempo tenía cierta confusión por lo del Vaticano II, por los cambios que se presentaron pero por la sanación que Dios me dio, con ello reconocía que él estaba conmigo en todo momento. Esta experiencia no me dejó ninguna duda, que Dios estaba obrado en mí y en toda la Iglesia. Y con un trabajo que realice con la renovación carismática, en Estados Unidos un tiempo antes de llegar acá, también me ayudo a experimentar la fuerza del Espíritu Santo, por ello sabía que no estaba solo.

¿En qué región realizó sus primeros trabajos?
Padre Stephen: En Venezuela comencé la misión en Cabimas, estado Zulia, con los padres Rosminianos atendiendo los barrios, y allí estuve 05 años aprendiendo hablar español con los niños y los abuelitos, dando catequesis y fundando varias comunidades que aún existen. 

Pero también sabemos de sus predicaciones en muchas partes del mundo, ¿esto es cierto?
Padre Stephen: Luego empezaron a invitarme a varias partes del mundo como predicador, he sido un predicador itinerante, fui con permiso de mis superiores, y ha sido una experiencia enriquecedora. Estuve en todos los países de América Latina incluyente Cuba, en algunas naciones de Europa y en la India por invitación de la madre Teresa de Calcuta.

¿Y cómo nació la comunidad Fuente Real?
Padre Stephen: mi superior me pidió fundar una comunidad contemplativa, y he pensado que esto era necesario para la conversión de Venezuela. Así nos donaron una finca, que nos invadieron gran parte de los terrenos pero logramos quedarnos con una casona y una pequeña porción de terreno y allí nació Fuente Real en el año 1984 en Otopum, estado Barinas.

¿Fue fácil comenzar con una comunidad contemplativa luego de ser un predicar mundial?
Padre Stephen: Fuente Real fue un tremendo reto, en esta casa no había nada, ni teléfono, ni luz, ni nada. Pensé que después de la predicación itinerante debería ser ermitaño. Y sabía que iba hacer una prueba de fe. Empezamos con una horario con mucha oración que aun mantenemos, y las cosas empezaron a funcionar la gente empezó a llegar, y actualmente cada semana recibimos más de 500 personas, en retiros y encuentros.

¿En qué otras partes tienen sede Fuente Real?
Padre Stephen: Luego nos invitaron a ir a otros sitios, un obispo, monseñor  Antonio López quien aprobó a Fuente Real, nos pidió ir al santuario en El Real y luego Betania, y después a una parroquia en Arismendi. Y después otros obispos también nos llamarón, por ejemplo en San Carlos, también en los Teques, y en el Táchira. Tenemos seis centros y muchos miembros externos en todas partes de Venezuela que viven la espiritualidad junto a sus familias, en la vida cotidiana

¿De dónde nació el lema de la comunidad Fuente Real?
Padre Stephen: “Creemos en la civilización del amor”, no lo invente yo, viene de Pablo VI y también del Documento de Puebla, y nosotros invitamos a todos a que sean constructores de la civilización del amor. Esto está en las manos de Dios, Él llama y ha sido y será una bendición para mucha gente y especialmente lo ha sido para mí. Yo he sido un instrumento inútil, y reconozco que es Dios quien hace las cosas a través de nosotros y esta obra es de Él. 

Al final de esta grata conversación el padre Stephen Harney nos dio la bendición, y agradeció a Dios, diciendo: “agradezco a Dios por mi vida, mi sacerdocio, por mi familia, por lo que ha permitido vivir con tantas bendiciones”. Con motivo de sus cincuenta años de vida sacerdotal, la Familia Fuente Real conmemora un Año Jubilar Sacerdotal en homenaje al padre Stephen Harney.