14 agosto 2013

Virgen de Consolación: “Muéstranos a Jesús”



Como Hijos de Dios tenemos la experiencia de sentirnos amados y cuidados por la Virgen María, que asunta al cielo guía con su testimonio de fe, esperanza y caridad. Discípula de su Hijo, lámpara del Espíritu Santo para iluminar nuestra vida, fiel al llamado de Dios Padre.

Ella es consuelo de aflicciones corporales y espirituales, Nuestra Señora de la Consolación. La actitud de hijos, es lo que desde todo momento y en cualquier circunstancia nos da la gracia de esa experiencia, tener una Madre que desde el cielo nos consuela.

¿Qué tan hijos somos de la Virgen de Consolación?, así como, con nuestra madre, la amamos con el respeto reverente. Le buscamos en nuestras necesidades confiados para ser consolados. Le admiramos y suplicamos con la oración mariana: santo rosario, ángelus, ave maría. Y lo más importante dejamos que en su amor nos muestre a Jesucristo.

Hace unos días el papa Francisco en la JMJ de Río de Janeiro, nos decía que la “la Iglesia, cuando busca a Cristo, llama siempre a la casa de la Madre y le pide: «Muéstranos a Jesús». De ella se aprende el verdadero discipulado. He aquí porque la Iglesia va en misión siguiendo siempre la estela de María”.

Mostrarnos el rostro de Cristo, es la misión de la Virgen María. En su amor, en su capacidad materna para cuidarnos, y hacernos sentir amados, está el rostro de Cristo. Negarnos a encontrar el rostro de Jesucristo en María, en despreciar su consuelo.

Y al encontrar el rostro de Cristo por medio de la Santísima Virgen, le decimos a ella: “Sí, Madre nuestra, nos comprometemos a hacer lo que Jesús nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegría”, con esta misma oración que el Santo Padre hizo durante la reciente JMJ.