10 octubre 2013

Juan Pablo II sangre en su sotana




Pbro. Johan Pacheco
@padrejohan

Las reliquias del beato Juan Pablo II llegan al Táchira, una bendición para la Diócesis de San Cristóbal en Venezuela justo en el marco de la celebración de sus 90 años de fundada. Es una motivación para nutrirnos de la santidad de este pontífice, la donación total de su vida, y de su amor a la Virgen María. 

La reliquia que fue entregada por el postulador de la causa de canonización de Juan Pablo II al Obispo de San Cristóbal, es un trozo de tela impregnada  de sangre que pertenece a la sotana blanca que portaba Karol Wojtyla el 13 de mayo de 1981, cuando fue víctima de un atentado en la plaza de San Pedro del Vaticano, el lugar de martirio de los primeros cristianos. 

La sangre de Juan Pablo II nos muestra la vivencia de su martirio, su entrega como buen Pastor. Las dificultades sufridas por las atrocidades de las guerras, y las persecuciones nazis, la clandestinidad para su formación sacerdotal, sus incesantes llamados a la paz, y sus esfuerzos para la caída del comunismo.

Los medios de comunicación registran que ese 13 de mayo, era una espléndida tarde de Roma, y unas veinte mil personas asistieron a la plaza de San Pedro para escuchar al Papa polaco. Quien haciendo el recorrido en su papamóvil, viajaba de pie en la parte trasera del descapotable. Esa tarde en diversos momentos con el paso lento del vehículo pudo alzar y bendecir a varios niños.   

Muchas personas aprovechaba para estirarse y poder alcanzar la mano de Juan Pablo II, también un joven (Alí Agca),  mal afeitado, de tez oscura, traje gris y camisa blanca y portando una pistola en su bolsillo se abre paso entre la muchedumbre. 

Aquel hombre del traje gris consiguió situarse a sólo cinco metros de la barrera. Las fotos muestran su mirada fija en el Santo Padre y exactamente  a las cinco y diecinueve minutos de la tarde, hizo los dos disparos que lograron alcanzar un brazo y el intestino de Wojtyla. Todas las palomas del Vaticano alzaron vuelos, los peregrinos no dejaban de gritar. 

Juan Pablo II cayendo con intenso dolor, mancha de sangre su sotana tiñendo así su zona abdominal. En total desconcierto los guardias suizos suben al coche, otros corrieron a su alrededor logar sacarlo de la plaza y luego trasladarlo en ambulancia a la clínica Gemelli.  Donde luego de una larga intervención quirúrgica lograron salvarle la vida.  

"Cuando fui alcanzado por la bala no me di cuenta en un primer momento que era el aniversario del día en que la Virgen se apareció a tres niños en Fátima", expresó Juan Pablo II luego de su recuperación. Al año del atentado, el 13 de mayo de 1982, visitó Fátima para "agradecer a la Virgen su intervención para la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud" dijo el Beato.
En diciembre de 1983, visito en la cárcel a Alí Agca para perdonarlo. Y en 1984 donó la bala que le  extrajeron del intestino al Santuario de Fátima para ser colocada en la aureola de la corona de la Virgen.
Esta es la historia de las reliquias de Juan Pablo II que serán recibidas solemnemente este 12 de octubre en la Basílica de Nuestra Señora de Consolación, y luego recorrerá todas las parroquias del Táchira hasta llegar al nuevo Santuario del Santo Cristo en La Grita donde permanecerán en un lugar privilegiado.

El martirio de una vida entregada servicio de la humanidad, confianza plena en la Virgen María, y un amor inmenso a Dios nos  enseña la permanencia de estas reliquias en nuestras tierras venezolanas, quien también nos recuerda sus voz insistiéndonos en sus visitas: ¡No tengan miedo!.