28 febrero 2014

Nota Eclesial: “Busca primero el Reino de Dios”





Pbro. Johan Pacheco

Luego de varios de días de manifestaciones, supuestamente pacíficas, en Venezuela, y con excesos por parte de autoridades para controlar estas situaciones, ya empieza cambiar la cara de la propuesta inicial de los protestantes que se hace con pleno derecho constitucional. Y decimos que cambian su rumbo porque ya las llamadas “barricadas” o “guarimbas” dan paso a la violencia y la delincuencia.

Lamentable que no se cumpla adecuadamente la ley ni siquiera para manifestar, pues son válidas las razones con las que se protesta en las calles de Venezuela. Pero “desde la prudencia evangélica, alejada del miedo y de la insensatez, alentamos a cada persona a hacer lo que su conciencia le dicte, sin perder nunca de vista las consecuencias de sus acciones para el prójimo y para el conjunto del pueblo”, loexpresamos como Pueblo deDios en el Táchira, en un resientemensaje escrito por laicos, religiosos, religiosas y sacerdotes ante la situaciónque vivimos.

Y como Iglesia en el Táchira somos conscientes y víctimas de “los problemas que nos agobian tales como el desabastecimiento, los ingresos que no alcanzan y la inseguridad, entre otros, agravados por el contrabando, el sicariato, y el rencor”. Son legítimos reclamos, pero ante la manifestación que deja de ser inteligente, debemos entender que “la razón, la sabiduría y el discernimiento son fundamentales en momentos de conflicto y es parte de nuestro compromiso: dar paso a la verdad y rechazar todo acto violento, promover el diálogo y fomentar en este pueblo, sediento de Dios, lo mismo que Jesucristo nos enseña en su Evangelio: la verdad los hará libres (Jn 8, 32)”.

Esta experiencia como sociedad, y como pueblo de Dios, nos debe servir para dar testimonio de nuestra fe en Jesucristo que “nos invita a vivir esta situación como una ocasión para confirmar que Él está con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos (Mt 28,20).” Corresponde a los bautizados responder ante esta situación como discípulos y misioneros, promover y vivir las bienaventuranzas; “dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados (…) dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios (Mt 5,6.9).”
No nos dejemos llevar por los agobios de este mundo, no sirvamos a dos señores, como nos lo recomienda Jesús en el evangelio (Mateo 6,24-34), más bien “busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”.