28 abril 2014

San Juan Pablo II a los jóvenes venezolanos: ¿se dejarán abatir por las dificultades?






Pbro. Johan Pacheco
johanpaco@gmail.com


“Los jóvenes venezolanos, ¿se dejarán abatir por las dificultades, o tendrán el valor de ser cristianos de verdad y construir una sociedad más justa, más fraterna, más acogedora y pacífica”, fue la pregunta de San Juan Pablo II en su primera visita a Venezuela, en enero de 1985. Un cuestionamiento que aun palpita en el corazón de los jóvenes de esa época y de la actual.

No son diferentes los problemas de hoy a los que aquejaban a los jóvenes de aquel entonces a los actuales. En una encuesta que realizara la Conferencia Episcopal Venezolana en preparación a esa Visita Papal, se determinó que los graves problemas eran la “crisis de auténticos valores morales, falta de seguridad, problemas económicos, dificultad en hallar empleo, clima de inmoralidad, injusticias, delincuencia, abusos, manipulaciones, indiferentismo religioso”.

Ayer y hoy siguen siendo los mismos problemas, tal vez con tonalidades y colores diversos, gobiernos y líderes políticos distintos, pero que siguen dañando la juventud venezolana. Y ante tal situación, los jóvenes ¿se dejarán abatir por las dificultades?, tal vez nunca se ha reaccionado ante esta pregunta.      

“Ante esta situación difícil, alguno podría ceder a la fácil tentación de la huida, de la evasión, cerrándose en una actitud de aislamiento egoísta, refugiándose en el alcohol, la droga, el sexo, en ideologías alienantes o que predican el odio y la violencia”, dijo San Juan Pablo II a los jóvenes que le acompañaron en esa ocasión -28 de enero de 1985- en el estadio Olímpico de la ciudad universitaria, en Caracas. 

Tentaciones que siguen siendo las cuerdas que manipulan la juventud como una marioneta, llevándolos por el ancho camino del materialismo, el relativismo ético, falsas ideologías políticas y/o culturales, para luego arrojarlos en la frustración y la decepción.    

«Los jóvenes con Cristo somos fuerza que, desde el Evangelio e impulsados por el Espíritu, transforma al hombre, la sociedad y la Iglesia», gritó San Juan Pablo II con la juventud venezolana. Un grito que se debe transformar en el escudo de los jóvenes, y todos los venezolanos, para no caer en las tentaciones que dañan a la persona, a una familia, a una  nación.

El Papa amigo de los jóvenes venezolanos, les enseñó el camino a recorrer para llegar a Cristo que es la verdad y la vida. Con gran estima les pidió San Juan Pablo II que no adoptaran “actitudes que llevan en su interior sólo el espejismo de la verdad. Ellas destruyen vuestra juventud”. Y por eso les insistió que la juventud:

-          No es pasivismo e indolencia, sino esfuerzo tenaz por alcanzar metas sublimes, aunque cueste.
-          No es cerrar los ojos a la realidad, sino rechazar las hipocresías convencionales, y buscar y practicar apasionadamente la verdad.
-          No es evasión o indiferentismo, sino compromiso solidario con todos, especialmente con los más necesitados.
-          No es búsqueda del placer egoísta, sino impulso incesante de apertura y voluntad de servicio.
-          No es violento torbellino revolucionario, sino dedicación y esfuerzo por construir con medios pacíficos una sociedad más humana, fraterna y participativa.

Este santo patrono de la juventud, podría despertar en muchos con su testimonio el servicio y entrega a los demás sin egoísmo, ni exclusión. Al final de ese emotivo encuentro en Caracas, San Juan Pablo II preguntó: ¿Qué estás dispuesto a dar para hacer una Venezuela más justa?. Pidamos al santo que interceda por la paz y la reconciliación  en nuestra patria, mientras vamos dando repuesta a estas interrogantes. ¡San Juan Pablo II, Ruega por Nosotros!