19 octubre 2014

Francisco beatificó a Pablo VI y concluye primera etapa del Sínodo



P. Johan Pacheco
@padrejohan

Vaticano.- Este domingo se efectuó la ceremonia de beatificación de Pablo VI, rito que presidió el Papa Francisco para también agradecer y concluir la Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la Familia. “Hemos sembrado y seguiremos sembrando con paciencia y perseverancia, con la certeza de que es el Señor quien da el crecimiento”, expresó el Papa.
Reflexionando sobre el evangelio del domingo el Papa, explicó que “Dar a Dios lo que es de Dios”, significa estar dispuesto a hacer su voluntad y dedicarle nuestra vida y colaborar con su Reino de misericordia, de amor y de paz.

Señaló Francisco que es “lo hemos visto en estos días durante el Sínodo extraordinario de los Obispos –“sínodo” quiere decir “caminar juntos”–. Y, de hecho, pastores y laicos de todas las partes del mundo han traído aquí a Roma la voz de sus Iglesias particulares para ayudar a las familias de hoy a seguir el camino del Evangelio, con la mirada fija en Jesús”.

También recordó el Santo Padre que el nuevo beato Pablo VI instituyó el Sínodo con las siguientes palabras: “después de haber observado atentamente los signos de los tiempos, nos esforzamos por adaptar los métodos de apostolado a las múltiples necesidades de nuestro tiempo y a las nuevas condiciones de la sociedad”, de la Carta Motu proprio Apostolica Sollicitudo.

“Contemplando a este gran Papa- dijo Francisco refiriéndose al Beato Pablo VI-, a este cristiano comprometido, a este apóstol incansable, ante Dios hoy no podemos más que decir una palabra tan sencilla como sincera e importante: Gracias. Gracias a nuestro querido y amado Papa Pablo VI. Gracias por tu humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia”.

La reliquia que portaron durante la ceremonia de beatificación fue la camiseta sangrada, que utilizaba Pablo VI cuando sufrió el atentado en el viaje apostólico a Manila (Filipinas), el 28 de noviembre de 1970.

Giovanni Battista Montini, fue elegido Papa el 21 de junio de 1963 tomando el nombre de Pablo VI. Llevó a su término tres periodos del Concilio, animando la apertura de la Iglesia al mundo moderno. En su Pontificado comenzó la tradición de los viajes apostólicos, el primero de ellos a Tierra Santa para el histórico encuentro con el Patriarca Atenágoras.  

Entre sus encíclicas se encuentran: “Ecclesiam Suam” (1964) sobre la salvación, “Mysterium Fidei” (1965) sobre la Eucaristía, “Mense Maio” (1965) y “Christi Matri” (1966) para implora a la Virgen la paz en el mundo, “Populorum Progressio (1967) sobre el desarrollo de los pueblos, “Sacerdotalis Caelibatus” (1967) sobre el celibato sacerdotal; “Humane Vitae” (1968) sobre el matrimonio y la vida.