08 octubre 2014

La Iglesia para la Familia, ¿faro o antorcha?


P. Johan Pacheco
@padrejohan 

Vaticano.- División, misericordia, y formación, fueron las palabras escuchadas en la jornada de este miércoles en el desarrollo del Sínodo que quiere dar luces pastorales a las familias del mundo. El Papa Francisco presidió, como cada miércoles, la catequesis en la Plaza San Pedro reflexionando sobre las heridas de la división: “la división entre cristianos, mientras hieren a la Iglesia, hieren a Cristo y nosotros divididos herimos a Cristo: la Iglesia, en efecto, es el cuerpo del cual Cristo es la cabeza. Sabemos bien cuánto deseaba Jesús que sus discípulos permanecieran unidos en su amor”.

Recodó el Papa Francisco que “durante su camino en la historia, la Iglesia es tentada por el maligno, que trata de dividirla”. Frente estas circunstancias el Santo Padre se preguntó, “¿hay algo que cada uno de nosotros, como miembros de la santa madre Iglesia, podemos y debemos hacer?”, y se respondió pidiendo que nunca falte la oración,  “y junto con la oración-dijo Francisco-, el Señor nos pide una renovada apertura: nos pide no cerrarnos al diálogo y al encuentro, sino captar todo aquello que de válido y positivo se nos ofrece también por quienes piensan diferente de nosotros o se ponen en una diferente posición. Nos pide no fijar la mirada en lo que nos divide, sino más bien en lo que nos une, tratando de conocer mejor y amar a Jesús y compartir la riqueza de su amor”.

Mientras el Papa ofrecía su catequesis en Plaza San Pedro, se desarrollaba en el Salón Sinodal la quinta congregación, allí los padres sinodales debatieron nuevamente sobre la misericordia que deben percibir las parejas con casos difíciles. El resumen ofrecido por el servicio de prensa del Vaticano informó que “en cuanto a la cuestión de los divorciados que se han vuelto a casar, se ha evidenciado que el sínodo deberá ocuparse ciertamente de ella en su recorrido, con la prudencia que requieren las grandes causas, pero también conjugando la objetividad de la verdad con la misericordia por la persona y su sufrimiento. Hay que recordar que muchos fieles se encuentran en una situación de la que no son culpables”, expresaron los padres sinodales.

En la asamblea de los Obispos de nuevo se volvió a reflexionar sobre la necesidad de una mayor formación para el matrimonio, prestando también una atención específica a la educación afectiva y sexual, para fomentar una verdadera mística familiar de la sexualidad. Y se recordó la gran contribución de los abuelos en la transmisión de la fe en la familia.

Ante estas reflexiones, es necesario pensar como lo hicieron los padres sinodales sobre la imagen de la Iglesia que ilumina y da calor a sus fieles. Pero da luz como un faro que solo alumbra a la distancia, o es antorcha que va con sus peregrinos. La Iglesia católica ante los desafíos pastorales de la familia, ¿faro o antorcha?