13 octubre 2014

Sínodo de la Familia: que el Evangelio sea alegría para el corazón



P. Johan Pacheco
@padrejohan 

Vaticano.- Esta semana continua el trabajo de las mesas menores del Sínodo sobre la Familia, luego de ser presentada la relación después de las Disertaciones que muestra una síntesis de los aportes y debates de le semana anterior, no son ningunas decisiones tomadas solo el primer esquema de la Relación Pos Sinodal que será instrumento de trabajo en todas las Iglesias locales en preparación al Sínodo Ordinario de la Familia del 2015.  

Dice la introducción del documento: “hemos recogido los resultados de nuestras reflexiones y de nuestras conversaciones en las siguientes tres partes: la escucha, para mirar la realidad de la familia hoy…, la mirada fija en Cristo para repensar con renovada frescura y entusiasmo…, y el encuentro con el Señor Jesús para discernir los caminos con los cuales renovar la Iglesia y la sociedad en su compromiso por la familia”.

En la percepción de la realidad actual los padres sinodales han señalado que “es necesario aceptar a las personas con su existencia concreta, saber sostener la búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia, incluso de quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más desesperadas. Esto exige que la doctrina de la fe, que siempre se debe hacer conocer en sus contenidos fundamentales, vaya propuesta junto a la misericordia”.

En la segunda parte del documento ofreciendo la mirada misericordiosa de Cristo para anunciar el Evangelio de la Familia, asumiendo el plan salvífico se preguntan “¿Qué posibilidades tienen los cónyuges que viven el fracaso de su matrimonio? o ¿Cómo es posible ofrecerles a ellos la ayuda de Cristo por medio del ministerio de la Iglesia?”.

Los relatores del Sínodo recogiendo los aportes de los padres sinodales indican que “se hace por lo tanto necesario un discernimiento espiritual, acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar, compete a la Iglesia reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales”.

En la tercera parte de esta Relatio post Disceptationem, ofrecen perspectivas pastorales que serán analizadas durante esta semana en los círculos menores, para ello determinan que “se trata de hacer experimentar que el Evangelio de la familia sea alegría que «llena el corazón y la vida entera», porque en Cristo somos «liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento» (Evangelii Gaudium, 1)”.

Entre algunas perspectivas específicas señalan:
·         El matrimonio cristiano no puede ser considerado sólo como una tradición cultural o una exigencia social, sino que debe ser una decisión vocacional asumida con una adecuada preparación en un itinerario de fe.

·         Ha sido concordante el reclamo de la necesidad de una conversión de toda la praxis pastoral en perspectiva familiar, superando las ópticas individualistas que todavía la caracterizan.
·         También se puso de relieve la necesidad de programas específicos para la preparación próxima al matrimonio.
·         Se exige un acompañamiento que vaya más allá del sacramento, a los primeros años del matrimonio.
·         Acoger la realidad positiva de los matrimonios civiles y, reconociendo las debidas diferencias entre las convivencias.
·         Advertido la urgencia de nuevos caminos pastorales, que partan de la efectiva realidad de las fragilidades familiares.
·         Han subrayado la necesidad de hacer más accesibles y ágiles los procedimientos para el reconocimiento de casos de nulidad.
·         Sobre la agilización del procedimiento de las causas matrimoniales, fue solicitado la preparación de suficientes operadores.
·         Las personas divorciadas pero no vueltas a casar son invitadas a encontrar en la Eucaristía el alimento que los sostenga en su estado.
·         También las situaciones de los divorciados y vueltos a casar requieren un discernimiento atento y un acompañamiento lleno de respeto, evitando cualquier lenguaje o actitud que les haga sentir discriminados. Con respecto a la posibilidad de acceder a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucarística, algunos han argumentado a favor de la disciplina actual en virtud de su fundamento teológico, otros se han expresado por una mayor apertura a las condiciones bien precisas cuando se trata de situaciones que no pueden ser disueltas sin determinar nuevas injusticias y sufrimientos. Para algunos, el eventual acceso a los sacramentos debe ir precedido de un camino penitencial, y con un compromiso claro a favor de los hijos.
·         La cuestión homosexual interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafío educativo. La Iglesia, por otra parte, afirma que las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer. Tampoco es aceptable que se quieran ejercitar presiones sobre la actitud de los pastores o que organismos internacionales condicionen ayudas financieras a la introducción de normas inspiradas a la ideología gender.

Esta son las reflexiones propuestas por los padres sinodales, y que esta semana serán discutidas para la elaboración de un texto final, por lo cual muchos de estos aspectos y algunos planteamientos puedan cambiar su forma y en poco grado su contenido. Expresan claramente este sínodo de obispos que “no se trata de decisiones tomadas, ni de perspectivas fáciles”, por lo cual el dialogo sincero de la Iglesia y la sociedad continua con la mirada puesta en XIV Asamblea General del Sínodo Ordinario de la Familia que ya el Vaticano ha anunciado que se realizará del 04 al 25 de octubre del 2015.