28 noviembre 2014

¿Congelar óvulos para trabajar?



@padrejohan

Recientemente dos grandes empresas tecnológicas –Apple y Facebook- anunciaron la supuesta preocupación por brindar un óptimo servicio sanitario a sus empleadas, para que las mujeres puedan en sus jornadas laborales tener mayor rendimiento y éxito. La propuesta es congelar sus óvulos y dejar para luego la maternidad, situación que nos invita a reevaluar el valor de la vida y la procreación.

¿Dónde queda el valor de la persona humana, de la maternidad, y de la mujer como tal?. La congelación de óvulos, más que una noticia interesante e importante, es preocupante. Porque debemos también cuestionarnos sobre cuáles son las verdaderas intenciones de estas potentes empresas al ofrecer tal servicio a sus trabajadoras que siendo persuadidas con un supuesto bien son llevadas a un mejor rendimiento laborar en beneficio de la empresa.  Ya que con el ovulo congelado, la empresa no tendrá que lidiar con la mujer que está preocupada por el crianza y cuidados de sus hijos.

El Papa Pio VI en sus carta encíclica Humane Vitae nos advierte sobre las vías ilícitas para la regulación del nacimiento (n° 14), por lo cual se debe “excluir absolutamente, como vía lícita para la regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador ya iniciado”. Asumiendo que se debe respetar el proceso natural de la fecundación, y alertando sobre los posibles problemas morales que podría causar.

La propuesta de estas empresas, crea un concepto de hijos y de familia artificial, virtual, es una propuesta del relativismo ético que pretende desplazar el concepto natural de familia. La honesta práctica de la regulación de la natalidad, dice Pablo VI en su encíclica (n° 21), que exige “adquirir y poseer sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia”.


No es lo conveniente, ni lo natural congelar los óvulos para trabajar. La construcción de familia va vinculada al sacramento del matrimonio, y este a la apertura la vida que se ve reflejada en el nacimiento de los hijos. Una sólida preparación a la vida matrimonial puede ofrecer una buena perspectiva a la mujer que es persuadida con estas ofertas de trabajo que atentan contra la ley natural de la fecundidad, y la vida humana.