24 noviembre 2014

Infertilidad y economía: ‘cultura del descarte’


Johan Pacheco

En Italia la preocupación por la baja tasa de natalidad es evidente que no es un tema de infertilidad, es de la mentalidad que impone a los hombre y mujeres de esta nación, el querer poseer para sí y no tener para para la vida, en el sentido de quien comparte la alegría el verdadero vivir. Es una real “cultura del descarte”. Lo mismo ocurre en muchas otras naciones.

El artículo de Raffaele Buscemi titulado “L'infertilità e gli italiani: il problema è económico”, publicado en el portal “Documentazione”, muestra datos aterradores de la realidad que vive este país Europeo, y que no está lejos del mismo panorama de las naciones del mismo continente.

La pregunta que nos formulamos es ¿Por qué influye la economía en la natalidad de una nación?. Y la repuesta que viene encajada es la  denuncia del Papa Francisco a la sociedad actual: “la cultura del descarte”. Aquella opción egoísta que buscar el bienestar personal sin pensar en lo que ya han dejado su huella ni mirando el futuro de los demás, solo el presente placentero que alimenta el egoísmo.

Por lo cual esta infertilidad, baja de natalidad en los Italianos, va muy ligada a la ‘cultura del descarte’ que como muy bien lo detalla los porcentajes mostrados por Buscemi en su artículo, los ciudadanos son conscientes del declive de los recién nacidos, llevados hasta el extremo por la crisis económica; sumada los escaso programas gubernamentales para incentivar el índice de nacimientos.

En Italia en el 2013 nacieron 514.308 niños, el porcentaje más bajo de la historia. Y los jóvenes que quisieran tener hijos reciben la influencia de la crisis, son absorbidos por la cultura del descarte, y se refleja en la infertilidad que termina siendo un problema económico.  

El CENSIS (de Italia), Centro de Estudios de Investigación Social, en la encuesta “hacerse Padres Hoy”, muestran que el 87% de los encuestados son conscientes del declive demográfico, 83,3% dijo que la crisis económica hace más difícil la elección de tener un hijo. También en su artículo Buscemi, muestra los resultados del "Informe joven" del Instituto Giuseppe Toniolo indicando que la infertilidad italiano no tiene nada que ver con la biología, sino con la economía.

Una nación que se deja llevar por la ‘Cultura del Descarte’, generada por la crisis económica y el relativismo ético, ¿a qué otras consecuencias podrían llegar? Debe ser la reflexión de otras naciones que van por el mismo camino, pues además de desequilibrar su pirámide poblacional, no garantizan una sana convivencia de la persona humana.