21 noviembre 2014

¿Qué sucedió en el Sínodo de la Familia?



Johan Pacheco

Con el reciente Sínodo Extraordinario de la Familia la Iglesia ha mostrado su opción preferencial por las periferias en el desarrollo de la Nueva Evangelización. En este caso la atención se centró en los desafíos pastorales en favor de familias, animándose a un cambio de lenguaje con revisión de líneas pastorales reconociendo la realidad que las envuelven.

En cuatro aspectos podemos detallar lo que ocurrió este Sínodo, el primero de ellos que la Iglesia evaluó a profundidad la realidad de la familia, no solo de católica sino las del mundo actual. Para ello reflexionaron e torno a los cuestionarios que respondieron las diócesis y otras personas no pertenecientes a la Iglesia y que reflejaba las dificultades, entre ellas: la pobreza, el machismo, los conflictos bélicos, la crisis económicas, las particularidades de algunas culturas que afectan la familia, el trato a las personas con orientaciones homosexuales, la situación de los divorciados vueltos a casar, las parejas que conviven, el aborto, entre otros temas.

El segundo aspecto es el aporte de los padres sinodales de presentar un cambio de lenguaje en la Iglesia, que no condene a la persona ni la familia en conflicto pero si se les llama a la conversión y se les acompañe. En esta dinámica, se ofrece una apertura y una dimensión misericordiosa por parte de la Iglesia que asegura custodiar la doctrina eclesial pero sin excluir a nadie.   

Luego como tercer aspecto, estas asambleas sinodales que es solo el inicio de un camino de reflexión que concluirá el próximo año con el Sínodo Ordinario, ha visto la importancia de redimensionar la pastoral familiar, proponiendo una mejor formación de los novios, ofreciendo incluso un acompañamiento a los nuevos esposos en los primeros años de su matrimonio. E incentivar el testimonio de tantos matrimonios que en las parroquias muestras la riqueza de su fe, y con ello anuncian el evangelio de la familia.

Y un último aspecto es la comunicación que siendo el Sínodo de la Familia de amplia importancia pastoral, lo han reducido a los temas de los divorciados vuelos a casar y los homosexuales. En cuanto a la atención a la persona homosexual, no ha reflexionado nada nuevo, se ha confirmado la doctrina ya expuesta en el Catecismo de la Iglesia Católica y otros documentos que expresan el respeto hacia ellos, y advierten que nunca se podrá equiparar las uniones del mismo género con la familia tradicional. Y respecto a los divorciados vueltos a casa, reflexionaron sobre la posibilidad de recibir los sacramentos o recorrer un camino de penitencia acompañado de comunión espiritual.


Estas reflexiones continuaran en la preparación y desarrollo del Sínodo Ordinario de la Familia del año 2015, cuya finalidad será anunciar el evangelio de la familia dando un valor relevante al sacramento del matrimonio que es comunidad de vida y amor.