03 mayo 2015

Permanecer junto a Dios





@padrejohan

En un camino que nos ha marcado el pontificado de Francisco para los próximos meses, la Iglesia continua en preparación del Sínodo de la Familia pero a su vez nos induce a mirar el rostro de Dios con el Jubileo de la Misericordia. Por ello ha comenzado el Papa sus reflexiones sobre el sacramento del matrimonio que en el ámbito actual debe ser afrontada también con la voz misericordiosa que dice: “permanezcan en mí, como yo en ustedes” (Juan 15, 4).

“Hoy, no parece fácil hablar del matrimonio como de una fiesta que se renueva en el tiempo, en las diversas estaciones de la entera vida de los cónyuges. Es un hecho que las personas que se desposan son siempre menos. Esto es un hecho: los jóvenes no quieren casarse”, expresó el Santo Padre en la catequesis del miércoles 28 de abril de 2015.

Ante esta realidad la invitación que hace Jesucristo a permanecer a su lado, es también un grito actual a los jóvenes a no temer al sacramento del matrimonio. Con la confianza plena en Dios, y consintiendo el significado profundo de este sacramento se podrá obtener los buenos frutos: “El que permanece en mí y yo en él, ése de mucho fruto, porque separados de mí no pueden hacer nada” (Juan 15, 5), dice Jesús en el evangelio del V domingo de Pascua.  

Volviendo a la catequesis del Papa Francisco, nos señala efectivamente algunas de las causas de esta realidad que son múltiples, entre ellas las económicas, y otras situaciones sociales, pero principalmente el miedo al fracaso, dice Francisco que este es el “más grande obstáculo para acoger la palabra de Cristo, que promete su gracia a la unión conyugal y a la familia”.

Permanecer en Jesucristo para la familia, para los jóvenes, es confiar plenamente en su misericordia dejándose guiar por su Palabra, que guiados por el Espíritu Santo puede derrumbar el miedo al fracaso en el sacramento matrimonio. El amor, la fidelidad, el apoyo mutuo, el don de los hijos, son los frutos que junto a la “vid verdadera”, Jesucristo, se deben alcanzar.

Alentemos el deseo de los jóvenes a permanecer junto a Cristo, con el testimonio de las familias y los esposos cristianos. Se buscan esposos cristianos que han permanecido fieles y confiado en el Señor, si ustedes son uno de ellos, enséñenles a los más jóvenes como lo han logrado. En otras palabras esto es “llamados para llamar”, como el lema del reciente II Congreso Vocacional de la Diócesis de San Cristóbal.