31 mayo 2015

Reflejo de la Santísima Trinidad en el matrimonio




Un don de Dios para el hombre y la mujer es el matrimonio, que fue elevado por Jesucristo a la dignidad de sacramento entre los bautizados. Y en este consorcio, incluso con los hijos, forman una unidad especial que refleja en el seno de la misma familia el misterio de la Santísima Trinidad, por su vínculo de comunión y cumplimiento de una misión específica en el amor.

El Pontificio Consejo para la Familia, en el 2006, en preparación para el Encuentro Mundial de la Familia (Valencia), ofreció una catequesis sobre la Santísima Trinidad señalando que “El Misterio de Dios Uno y Trino se encuentra en el mismo centro de la familia cristiana. Los padres van transmitiendo a los hijos esta verdad central de su fe, a medida que los incorporan a la vida de familia”.

Así se empieza a construir ese reflejo de la Santísima Trinidad en la familia, y que supone también mirar la Sagrada Familia creando un sentido de comunión entre el hombre y la mujer que en el sacramento del matrimonio vive su unión junto a Dios, valor transcendental que van enseñando a sus hijos. Es la entrega total de los esposos, y de los padres con sus hijos, este es un perfecto reflejo de la comunión Trinitaria en el matrimonio.

Sin embargo de manera más cercana y concreta debemos preguntarnos: ¿Por qué la familia cristiana es un reflejo de la Trinidad?, ¿Cuáles son los valores que reflejan la Santísima Trinidad en mi familia? Las respuestas nos ayudarán a concretizar las oportunidades que tenemos en cada hogar para crecer en la comunión con Dios, y reflejar su presencia en la familia.

La misión de los esposos, hombre y mujer, tiene su dinámica en el Amor, que es la misma dinámica de la Santísima Trinidad; así lo recordó el Papa Francisco en unas de sus reflexiones del Ángelus: “el dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de compartir. Una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad. Una familia en la que se ama y se ayudan unos a otros es un reflejo de la Trinidad” (16 Junio 2014).

En la actualidad no son pocas las dificultades de las familias, y aunque encontremos escenarios que legitiman aspectos que atentan contra la naturaleza del mismo matrimonio, sigue siendo relevante en todo el mundo los elementos comunes y permanentes de este sacramento cristiano, hombre y mujer que reflejan la presencia de la Santísima Trinidad, y que en cada invocación renueva los lazos de comunión entre ellos.