28 junio 2015

Globalización de la caridad ante el fenómeno migratorio



                                                                                                                       @padrejohan


La globalización de la caridad se vive en cada obra de misericordia, incluso como respuesta a los hermanos inmigrantes. En la actualidad somos testigos de los altos índices del fenómeno migratorio, causado por la violencia y los conflictos armados. Son noticias que vemos reflejadas en los medios de comunicación sobre el andar de los inmigrantes, y observamos de manera indiferente sin percibir que son personas: hombres, mujeres, niños y ancianos, que llevan un equipaje de miedos y desconcierto, deseosos de conseguir paz y libertad.

La globalización  de la caridad es una respuesta para combatir la indiferencia de nuestro corazón ante la necesidad de los hermanos. Hoy día los inmigrantes que no son culpables de su condición esperan el testimonio de la misericordia.   

Podemos pensar la dramática situación que incluso la Familia de Nazaret vivió, como inmigrantes y en busca de refugio, también estaban huyendo de los egoísmos humanos que descartan de su corazón la caridad para buscar el pleno bien individual, que hace cerrar su conciencia antes las necesidades de los más vulnerables. Sin embargo estos refugiados, Maria y José, en ningún momento desconfiaron de Dios, que sabe utilizar sus instrumentos para dar acogida al que lo necesita.

Recientemente el Papa Francisco pidió perdón por aquello que cierran sus puertas a los inmigrantes, lo que nos lleva a reflexionar sobre nuestra repuesta a ellos. En el mensaje para la Jornada Mundial del Inmigrante y Refugiado (2015) se nos ofrece la imagen de “una Iglesia sin fronteras, madre de todos” exhortando a amar a Jesucristo a través del hermano pobre y desamparado, globalizando la caridad.

“La Iglesia sin fronteras, madre de todos, extiende por el mundo la cultura de la acogida y de la solidaridad, según la cual nadie puede ser considerado inútil, fuera de lugar o descartable. Si vive realmente su maternidad, la comunidad cristiana alimenta, orienta e indica el camino, acompaña con paciencia, se hace cercana con la oración y con las obras de misericordia”, expresa el Santo Padre en este mensaje.

Jesucristo espera que en el cumplimiento del mandamiento del amor también le reconozcamos en los emigrantes, los desplazados, los refugiados, y  los exiliados. Esta acogida requiere de la globalización de la caridad, que comprende inicialmente el respeto de la dignidad como persona de estos hermanos, la práctica de las obras de misericordia, y el trabajo de los entes internacionales para prevenir razonablemente los desplazamientos de masas a causa de la violencia y las persecuciones.


En el Evangelio nos lo recuerda Jesús: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me has hospedado, estuve desnudo y me diste vestido, enfermo y fuiste a visitarme, en la cárcel y viniste a verme” (Mt 25,35-36), esta es una respuesta cristiana para globalizar la caridad, ante la situación migratoria actual que cada día sigue en aumento.