14 junio 2015

La tarea de custodiar la casa común


                                                                                                                                        @padrejohan

La creación don de Dios para la humanidad, es uno de los motivos por los cuales debemos comprometernos con el cuidado de la Tierra con todos sus recursos naturales. La Iglesia en su magisterio siempre ha mostrado su interés por esta tarea, así también lo hace Francisco con su encíclica Laudato Si’; su predecesor Benedicto XVI decía que “la Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo”.

Estas palabras de Benedicto XVI, en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2010, reflejan el interés que la persona debe poseer por aquello que le ha sido concedido para su cuidado, sin embargo las manipulaciones de estos dones muchas veces solo para el beneficio de particulares han desmesurado la calidad de vida del planeta Tierra, a cuya situación debemos dar un respuesta para un mejor cuidado de la casa común.

En este mismo mensaje el Papa emérito recordaba los apuntes de su encíclica Caritas in Veritate donde subrayó que “el desarrollo humano integral está estrechamente relacionado con los deberes que se derivan de la relación del hombre con el entorno natural, considerado como un don de Dios para todos, cuyo uso comporta una responsabilidad común respecto a toda la humanidad, especialmente a los pobres y a las generaciones futuras. He señalado, además, que cuando se considera a la naturaleza, y al ser humano en primer lugar, simplemente como fruto del azar o del determinismo evolutivo, se corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de la responsabilidad”.

Por tanto el cuidado de la casa común, empieza con el justo valor de la creación como don de Dios para la humanidad, ejerciendo una conciencia y actividad ecologista que se vive desde la experiencia de la alabanza al Señor por la creación hasta las acciones concretas para promover y cuidar el medio ambiente. Esta la tarea de custodiar la casa común de quienes somos criaturas e hijos de Dios.

Para reflexionar ante la crisis ecológica, Benedicto XVI nos cuestiona: “¿Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales?”.

Estamos seguros que la encíclica Laudato Si’ nos ayudará a conseguir las repuestas y orientaciones necesarias para fomentar la conciencia ecológica, pues como ha dicho sabiamente el Papa Francisco: “Dios perdona siempre, los hombres a veces, la Tierra no perdona nunca”.


También puede escuchar esta Nota Eclesial en Radio Vaticano.