26 julio 2015

Implicaciones del Misterio eucarístico en la vida cristiana


                                                                                                                                             @padrejohan

La Eucaristía es fuente y culmen de la vida cristiana y de la misión de la Iglesia, es punto de partida para vivir la experiencia de encuentro con el próximo, permite fortalecer los vínculos de comunión y obtener frutos del misterio eucarístico implicados a la vida cristiana en lo social, lo cultural y a la creación.

En la Exhortación Apostólica “Sacramentum Caritatis”, del Papa emérito Benedicto XVI, encontramos elementos que ayudan a vivir el mismo valor eucarístico de aquel momento cuando Jesús comparte “cinco panes y dos peces” con el pueblo que le seguía: “tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron” (Juan 6, 11).

Para percibir las implicaciones sociales del Misterio eucarístico, debemos meditar la interrogante de Jesús: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer? (Juan 6, 5).  Benedicto XVI en el documento postsinodal (2007) sobre la Eucaristía,  recuerda que “la unión con Cristo que se realiza en el Sacramento nos capacita también para nuevos tipos de relaciones sociales: la ‘mística’ del Sacramento tiene un carácter social. En efecto, la unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que Él se entrega” (n° 89). Esto debe sensibilizar la responsabilidad social, haciendo del cristiano un operario de justicia y paz.

Así la cultura eucarística que refiere Sacramentum Caritatis (n° 77), llama la atención sobre el desafío de superar el relativismo que relega la fe, imponiendo una colonización del «como si Dios no existiera». Por ello la tentación de Felipe (Juan 6, 7) en el evangelio al decir que doscientos denarios no bastarían para que la multitud comiera un pedazo de pan, sin reconocer que es el Mesías quien ofrece el pan y todo lo transforma.

También Jesucristo hace un reconocimiento de la creación, al invitar a quienes le seguían: “Háganlos sentar. Había mucho pasto en ese lugar” (Juan 6, 10); mostrado así la Tierra como una casa común para compartir el pan. “En la relación entre la Eucaristía y el universo descubrimos la unidad del plan de Dios y se nos invita a descubrir la relación profunda entre la creación y la nueva creación, inaugurada con la resurrección de Cristo” (n° 92).

Las implicaciones sociales, culturales, y ecológicas del Misterio eucarístico nos permiten experimentar como cristianos de los mismos sentimientos de Cristo para atender a las necesidades del momento, del hermano y del medio ambiente.


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