05 julio 2015

Papa Francisco evangelizando en casa



@padrejohan

El noveno viaje apostólico del Santo Padre es a Latinoamérica, la que considera como su casa, por ello el entusiasmo de Ecuador, Bolivia, Paraguay además de todo el continente de la esperanza que experimenta junto al Papa Francisco la alegría de anunciar el Evangelio.
   

Durante esta visita percibiremos el acento de Francisco en las exhortaciones ya expresadas en el Documento de Aparecida, de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, de manera especial en el tercer capítulo de este escrito titulado: “La alegría de ser discípulos misioneros para anunciar el evangelio de Jesucristo”.

Esta segunda parte de Aparecida, nos muestra el núcleo central de esta visita a Suramérica pero también de lo que hasta ahora ha sido el Pontificado de Francisco, orientado desde la misericordia al anuncio alegre del evangelio a la familia, la vida, la dignidad humana, a las actividades de la ciencia y la tecnología, y la preocupación por el destino universal de los bienes y el cuidado de la ecología.

“Los discípulos de Jesús reconocemos que Él es el primer y más grande evangelizador enviado por Dios (Cf. Lc 4, 44) y, al mismo tiempo, el Evangelio de Dios (Cf. Rm 1, 3). Creemos y anunciamos “la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios” (Mc 1, 1). Como hijos obedientes a la voz del Padre, queremos escuchar a Jesús (Cf. Lc 9, 35) porque Él es el único Maestro (Cf. Mt 23, 8). Como discípulos suyos, sabemos que sus palabras son Espíritu y Vida (Cf. Jn 6, 63. 68). Con la alegría de la fe, somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación”, se lee en Aparecida (n° 103).

Con el Papa Francisco evangelizando en casa, su mensaje no solo se reduce a las naciones que lo reciben con tanto cariño, será un exhortación a todos los pueblos suramericanos a despertar la alegría del Evangelio desde la comunión entre las naciones, la opción preferencial por los pobres, el respeto de los derechos humanos, el testimonio cristiano de las familias, y la preocupación por el medio ambiente.


En un video mensaje previo a su segundo viaje a Latinoamérica, el Santo Padre expresa: “Quiero ser testigo de esta alegría del Evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios, nuestro Padre, especialmente a sus hijos más necesitados, a los ancianos, a los enfermos, a los encarcelados, a los pobres, a los que son víctimas de esta cultura del descarte. El amor del Padre tan misericordioso nos permite sin medida descubrir el rostro de su Hijo Jesús en cada hermano, en cada hermana nuestra, en el prójimo”.