19 julio 2015

Testimoniar en primera persona la misericordia


                                                                                                                                          @padrejohan

“Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato” (Marcos 6, 34); es la manera como Dios muestra su rostro misericordioso, es su Hijo testimoniando en primera persona la misericordia, que percibe desde el corazón la necesidad de guiar a un pueblo con su cercanía.

Es el Buen Pastor que nos da la experiencia de la “Iglesia en salida” para anunciar la misericordia. Es una tarea de la Iglesia, del bautizado, y de quien aprende a compadecerse como lo hace Jesucristo que no cerró sus ojos ante las difíciles situaciones humanas.

Aprender a compadecerse de otra persona, no es seguir al pie de la letra una receta, es vivir la misma experiencia de misericordia con Dios: Él se ha compadecido de  mí, para salvarme. Y con esta profunda vivencia, ser instrumentos de la misericordia de Dios para con los demás.

Compadecerse como Jesucristo, ser pastor, y enseñar, no se queda en una simple manera de hacer las cosas sino de experimentar la gracia y extenderla hasta los confines del mundo. Una oportunidad para vivirlo será el Jubileo de Misericordia, para compadecernos del hermano desde nuestra experiencia de Gracia,  ser pastor al ejemplo de Cristo que no excluye  a nadie, y enseñar por nuestra tarea de discípulos y misioneros.

El Papa Francisco en la Bula Misericordiae Vultus, nos invita a vivir esta experiencia desde la Iglesia que tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios. “La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez más con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre” (n° 12).


Un compromiso que nos ayudará a testimoniar la misericordia de Dios: siendo compasivos, pastores, y enseñando; es empezar a mirar las realidades de nuestro entorno descubriendo como ya experimentamos la Gracia de Dios, y con la mirada de Cristo descubriremos que muchos hermanos necesitan vivir la compasión de Dios, a ellos debemos anunciar la misericordia.