09 agosto 2015

Con Jesucristo tomar, bendecir y entregar


 @padrerjohan


“Yo soy el pan vivo bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre” (San Juan 6, 51). Y vivir en el Señor es aprender a convivir con el hermano como parte integral de nuestra propia existencia, con el ejemplo de Jesucristo que se dona como alimento para la humanidad.

El Papa Francisco nos recuerda una forma especial de como Cristo: toma, bendice y comparte; lo dijo en una de  sus homilías en Bolivia (Santa Cruz de la Sierra, 09 de julio de 2015).  Un itinerario para aprender a compartir el Pan de Vida, desde la fe de quien cree como lo exige el evangelio y luego tomando el alimento de salvación para bendecirlo, y comunicarlo a los demás.

“Toma. El punto de partida es tomar muy en serio la vida de los suyos. La mira a los ojos y en ellos conoce su vivir, su sentir. Ve en esas miradas lo que late y lo que ha dejado de latir en la memoria y el corazón de su pueblo”, como Jesucristo debemos tener percepción fraterna para considerar las reales necesidades de quien sufre y tomarlas en nuestro corazón.

Luego bendecir, es asumir nuestra misión de comunión con Dios y con el hermano. “Bendice. Jesús toma sobre si, y bendice al Padre que está en los cielos. Sabe que estos dones son un regalo de Dios. Por eso, no los trata como cualquier cosa ya que toda vida, toda esa vida, es fruto del amor misericordioso. Él lo reconoce. Va más allá de la simple apariencia, y en este gesto de bendecir y alabar pide a su padre el fruto del Espíritu Santo”.

Y finalmente: “Entrega.  En Jesús, no existe un tomar que no sea una bendición, y no existe una bendición que no sea una entrega. La bendición siempre es misión, tiene un destino, compartir, el condividir lo que se ha realizado, ya que solo en la entrega, en el com-partir es cuando las personas encontramos las fuentes de la alegría y la experiencia de salvación”.


Así con Jesucristo tomar, bendecir y entregar es un plan de testimonianza de la Eucaristía que da vida al mundo, e impulsa al cristiano a hacer participe a muchos otros con el testimonio de quien es capaz de tomar lo que tenemos y somos, bendecirlos como dones del mismo Dios y compartirlos como frutos de la vida cristiana.