10 octubre 2015

VI día | #Synod15: los obispos se cuestionan, ¿Qué hemos hecho mal?



@padrejohan

Mirando la situación de la familia, y no como algo lejano sino siendo parte de ella, los obispos que participan del sínodo se preguntan: ¿Qué hemos hecho mal?, y toman responsabilidad de los vacíos pastorales y en otros casos indiferencias con respecto a los temas familiares. Es un aspecto que enriquece la profundidad de esta acción eclesial, que lleva a los pastores “en salida” al encuentro de la familia.

Luego de discutidos la primera parte del instrumento de trabajo del Sínodo de la Familia, repasemos los diez principales temas tratados en los círculos menores por los obispos de habla española, y que también refleja el trabajo de los demás círculos:

1.    Es cierto que los “factores externos” nos afectan y son fuertes, pero ¿cómo hemos respondido como Iglesia? Hemos fallado en la “formación cristiana” y en la “educación de la fe” y se llega al matrimonio con muchas lagunas.

2.    Deberíamos preguntarnos ¿qué hemos dejado de hacer? Somos también culpables de la situación de la familia, ya que, en muchas ocasiones, hemos vivido de rentas.

3.    Descubrir lo que la familia es de verdad: el contexto es importante pero nos debe llevar a ver una oportunidad para seguir creciendo y fortaleciendo.

4.    Los comentarios del ámbito secular, cuando la Iglesia habla de la familia, dicen que el pensamiento de la Iglesia es medieval, que no está en sintonía con el mundo actual, que no percibe la realidad. Quizá eso nos hace ver que en nuestra reflexión sobre la familia y el matrimonio ha sido monotemática, hemos hecho hincapié en algunos aspectos y nos hemos quedado en la pura norma sin asumir lo que es en realidad el verdadero ser de la familia que, desde una visión integral, es un tesoro.

5.    ¿Cómo nació la crisis? Sin duda, también ha tenido que ver el tipo de catequesis que hemos hecho y se necesita una preparación más profunda.

6.    Hay necesidad de mayor renovación, no solo de las personas sino también de las comunidades, teniendo cuidado con el lenguaje y el modo de presentar la doctrina.

7.    Ampliar lo que tiene que ver con el “cambio antropológico”: habría que poner de relieve como se oculta la presencia de Dios y, en consecuencia, también del otro; hay un cuestionamiento y sospecha de la institución; falta análisis sobre la influencia de las tecnologías que conllevan soledad, falta de comunicación, individualismo. Hay que sembrar en la cultura el Evangelio de la familia, pero no siempre conocemos la cultura.

8.    Las parejas se casan sin saber a qué van: cuál es su identidad como matrimonio y como familia. Inclusive, muchos sacerdotes no saben cuál es. Hay que apoyar ese proceso en todo el trayecto de formación.

9.    Sentido pastoral: no hablar de la familia en abstracto, sino desde las distintas realidades de la misma; las mudanzas antropológicas son más profundas de lo que nos imaginamos (biotecnología, género). Es un reto lleno de esperanzas.

10. Realidades intercomunicadas: las legislaciones nacionales e internacionales responden a un mismo patrón y pretenden imponerse.

Es solo el comienzo de una lectura de la realidad, en los próximos días los padre sinodales comienzan a reflexionar sobre los situaciones difíciles en las familias, y es allí donde comenzaremos a escuchar las propuestas para invitar a vivir a estas personas la doctrina de la Iglesia Católica, expresada en términos pastorales de cercanía y acompañamiento.