23 octubre 2015

XIX día | #Synod15: “Hijo de David, ten compasión de mí”




@padrejohan

La misericordia que nos invita a vivir el evangelio nos compromete a entender lo que significa, como el evangelio relata que la vivió Jesucristo (Mc 10, 46 – 52). Su manera particular de abrir los sentidos para ver la realidad del entorno y escuchar el clamor de quienes suplicaban su amor.

“Hijo de David, ten compasión de mí”, gritaba el ciego que al enterase que Jesús pasaba pidió ser sanano. Es el grito actual de tantas personas, y familias, agotadas por las cegueras que causan los sometimientos del relativismo moral que quieren callar el grito del pecador arrepentido.

Pero quien busca la misericordia de Jesucristo, y quien comparte la misericordia del salvador no hace silencio; por el contrario sigue gritando para conseguir la mirada compasiva del Hijo de Dios. “Hijo de David, ten compasión de mí”, es la plegaria que se eleva con y por las familias que quieren asumir su vocación y misión a la caridad.

Con el Sínodo de la Familia, la Iglesia le dice a las familias de hoy con sus alegrías y conflictos: “animo, levántate que te llama”. Los frutos del sínodo hablan a las personas y hogares que piden ser consolados, sus indicaciones pastorales serán camino que se debe recorrer con la voz de Jesús que también les dice: “anda, tu fe te ha curado”. 

Es seguir viviendo el Sínodo a la luz del evangelio. “Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino”, un recorrido que apenas comienza la Iglesia para llegar a las familias que tiene el deseo de mirar a Jesús contemplado su misericordia en el hermano de parroquia, en su compañero de comunidad eclesial, en sus pastores.

Por ello entender la misericordia y vivirla, es peregrinar con miranda compasiva al hermano y escuchando su clamor, asumiendo la actitud de Jesús que hace su camino atendiendo, sirviendo, y sanando al prójimo. El Sínodo de la Familia ha servido como instrumento para que muchos puedan seguir gritando: “Hijo de David, ten compasión de mí”.