20 octubre 2015

XVI día | #Synod15: experiencia de Eucaristía y Confesión en el hogar



@padrejohan

El Sínodo de la Familia está por concluir, y se mantienen viva las expectativas por esta tercera semana de actividades en la Sala Sinodal. ¿Cuáles serán las exhortaciones a la familia?, ¿Qué propuestas presentaran para la pastoral familia?, ¿Cuál serán el tratamiento para las familias en situaciones particulares?; son diversas la interrogantes pero la respuesta estará en la actitud que asuma cada familia ante los resultados del Sínodo.

La Iglesia ha dado este paso adelante, y seguirá caminando, pero con el deseo de caminar al lado de las familias, sin que ellas se agoten por las tentaciones de los problemas actuales. Por ello, entre las familias –y de familia a familia- se consigue un buen canal para motivar ese progreso familiar.

Por ejemplo la familia Rojas, de Colombia, ha compartido un testimonio muy llamativo sobre la fuerza que les da la eucaristía. Comentaron en el aula sinodal: Experimentamos que acercándonos a la Eucaristía y a la confesión y estando en esta disposición de amarnos el uno al otro, Jesús está presente en medio nuestro y así tenemos la luz para educar y corregir a nuestros hijos o la fortaleza para asumir las dificultades. Hace poco tuvimos una discusión fuerte y la unidad se rompió. Nos acostamos sin pedirnos perdón. Al día siguiente yo sentía que no podía comulgar así. Era un gran dolor. Llamé a Lucho y le pedí perdón por haberle contestado mal. Fue la posibilidad de un diálogo profundo entre nosotros, nos reconciliamos y les contamos a nuestros hijos el paso dado, pues ellos se habían dado cuenta de lo ocurrido. Fuimos a la misa y comulgamos juntos. La alegría era muy grande. Ciertamente somos frágiles, pero por eso queremos esforzarnos en recomenzar en el amor cada vez que nos equivocamos”.

Es simplemente una situación ordinaria, pero con la claridad de los esposos cristianos que saben que en medio de ellos sigue estando Jesús llenado sus tinajas del mejor vino para superar las dificultades, y seguir adelante siendo testimonio de la misericordia de Dios.

La experiencia de la Eucaristía y la Confesión en el hogar, es un camino seguro para los matrimonios que deben desear desde el principio ser acompañados por Jesucristo en su familia, en sus penurias y en sus alegrías; pero siempre con la certeza que camina a su lado.