08 noviembre 2015

Familia, el gimnasio del perdón

@padrejohan
"La familia es un gran gimnasio para entrenar al don y al perdón recíproco”, es la reciente imagen que el Papa Francisco presenta de la familia para enseñar la capacidad que se puede tener de reconciliación cuando realmente se vive el amor en el hogar. Un gimnasio no sirve de nada si no se entrena, si no se pone en práctica las virtud de la caridad.

En la catequesis de este semana el Santo Padre decía: “Les aseguro, queridas familias, que si serán capaces de caminar siempre más decididamente sobre el camino de las Bienaventuranzas, aprendiendo y enseñando a perdonarse recíprocamente, en toda la grande familia de la Iglesia crecerá la capacidad de dar testimonio a la fuerza renovadora del perdón de Dios”.
En otras palabras es vivir la petición de perdón que hacemos cada día cuando oramos con el Padre Nuestro: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Este el punto de partida para vivir la experiencia de la misericordia en la familia, saber que cuando se perdona estamos compartiendo la misericordia que Dios nos ha brindado.
¿Cómo hacerlo?, el Papa Francisco en su catequesis enseña un secreto muy práctico para este entrenamiento del perdón: “Lo que se nos pide es sanar inmediatamente las heridas que nos hacemos, retejer inmediatamente los hilos que rompemos en la familia. Si esperamos demasiado, todo se hace más difícil. Y hay un secreto simple para sanar las heridas y para disolver las acusaciones. Y es este: no dejar que termine el día sin pedirse perdón, sin hacer la paz”.
Y como con cualquier entrenamiento, se debe ser contante para lograr los objetivos. En la familia se debe vivir cada día la experiencia del amor y la misericordia de Jesucristo, la vida familiar ofrece muchos momentos para perdonar y para hacer sentir a otros que Dios «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden».