09 diciembre 2015

El clima como bien común



El  don de la creación que ha concedido Dios a la humanidad, es un patrimonio que debemos conservar. El planeta necesita que sus habitante tomen decisiones para su conservación, consientes de ser su casa común. Por ello con expectativa esperamos los acuerdos favorables al cambio climático que los representes de las naciones pacten esta semana en Paris.


Podemos recordar el llamado del Papa Francisco en su encíclica Laudato Si’: “Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización” (14).

Debemos empezara concebir el climático como un bien común, despertando de la inferencia hacia los graves daños que sufre el planeta por el maltrato humano e industrial; y que agrava la situación de los más pobres en la sociedad; y quienes poseen más recursos y poder político parecen solo querer minimizar impactos negativos sin tratar los verdaderos problemas, concretando una solución. “Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo” (26).  

Recuerda también Francisco en su encíclica que “el cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad” (25); afirmando que “los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales” (25)

Hace unos días en la Oficina de las naciones Unidas de Nairobi el Papa Francisco hacía referencia a la “XXI Conferencia Internacional de sobre el Cambio Climático”, decía: “la COP21 es un paso importante en el proceso de desarrollo de un nuevo sistema energético, que dependa al mínimo de los combustibles fósiles, busque la eficiencia energética y se estructure con el uso de energía con bajo o nulo contenido de carbono. Estamos ante el gran compromiso político y económico de replantear y corregir las disfunciones y distorsiones del actual modelo de desarrollo”.

Anhelamos como miembros de la casa común que los acuerdos globales que se alcancen sean suficientes para la conservación del planeta. Y más allá de estos acuerdos, también cada todos nos debemos comprometer con cambiar en el estilo de vida consumista, en detener el deterioro de la naturaleza, e incentivar cambios políticos y económicos que favorezcan también a los pobres.