24 enero 2016

El desafío de no olvidar a los pobres





@padrejohan

La persona humana vuelve a estar en el centro del mensaje del Papa Francisco, en esta oportunidad al dirigirse a los participantes del Foro Económico Mundial que se realiza en Davos (Suiza): “Es el hombre quien debe guiar el desarrollo tecnológico, sin dejarse dominar por él”.


Ha sido en un tema recurrente en el Pontificado de Francisco con una connotación muy especial hacia los pobres, que en tantos casos son el resultado de una economía que poco le interesa la persona. Por ello, el Santo Padre les plantea: “¡No se olviden de los pobres! Este es el principal desafío que tienen ustedes, como líderes en el mundo de los negocios”. 
Un desafío urgente ante el deteriorado panorama económico, a nivel mundial, que descarta a la persona y sólo sigue favoreciendo a los más poderosos. A esta realidad se suma ahora el tema de la cuarta revolución industrial que sin despreciar sus beneficios, sin un prudente uso será otro modo de exclusión.

Expresa Francisco en su mensaje: “frente a los profundos cambios que marcan época, los líderes mundiales se enfrentan al reto de garantizar que la futura cuarta revolución industrial, resultado de la robótica y de las innovaciones científicas y tecnológicas, no conduzca a la destrucción de la persona humana —remplazada por una máquina sin alma—, o a la transformación de nuestro planeta en un jardín vacío para el disfrute de unos pocos elegidos”.   

Es una respuesta acertada ante la realidad excluyente que debemos afrontar, una humanización vivida en el encuentro e inclusión de todo, donde la industria, la tecnología, la economía y la política sean para provecho del hombre y no para su destrucción. Es necesario que estos líderes puedan “construir sociedades inclusivas basadas en el respeto por la dignidad humana, la tolerancia, la compasión y la misericordia”.

Humanizar la cuarta revolución industrial, la debemos impulsar desde la conciencia de aprecio al hermano, valorando su condición de hijo de Dios y sus capacidades para el bienestar de la misma humanidad. Dice el Papa Francisco, “de este modo, ustedes podrán dar rienda suelta a sus talentos económicos y técnicos, y descubrir la felicidad de una vida plena, que no les puede proporcionar el solo consumismo”.