17 enero 2016

“El servicio es el criterio del verdadero amor”


@padrejohan

“En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: No les queda vino” (Juan 2, 1-3). Es la imagen de la madre de Dios que siempre está atenta a las necesidades de su hijos.


El vino en la vida muchas veces puede faltar, es decir, las circunstancias adversas que vivimos nos desorientan. Pero bien sabemos que una mirada materna del cielo siempre conduce a sus hijos, hacia Jesucristo. Es la Virgen María que “dijo a los servidores: Hagan todo lo que él les diga” (Juan 2, 5).

“Las palabras ''Hagan lo que Él les diga'', dirigidas a los que servían, son una invitación también a nosotros, a ponernos a disposición de Jesús, que vino a servir y no a ser servido. El servicio es el criterio del verdadero amor... Y esto se aprende especialmente en la familia, donde nos hacemos por amor servidores por amor los unos de los otros. En el seno de la familia, nadie es descartado; todos valen lo mismo'', decía el Papa Francisco en una misa celebrada en Ecuador (Guayaquil, 2015).

La Virgen María intercede para dar testimonio del amor servicial que todo discípulo debe vivir como cristiano. Este criterio debe orientar la disposición para imitar la misericordia de Cristo, quien vio la necesidad de su pueblo y “comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él” (Juan 2, 11).

Ante esta invitación de Jesús en el evangelio, y el testimonio de la Virgen María debemos evaluar si realmente estamos viviendo el servicio como criterio del amor verdadero, sin exclusión de personas, ni egoísmos que hagan faltar el vino de la felicidad cristiana.