01 febrero 2016

“¡Despierten al mundo!”: Jubileo de los Consagrados




@padrejohan

Con motivo del 50 aniversario de la Constitución dogmática Lumen Gentium, la Iglesia ha vivido el Año de la Vida Consagrada recordando la importancia de su entrega generosa “mirando con gratitud el pasado”, “viviendo el presente con pasión”, y para “abrazar el fututo con esperanza” como les invita el Papa Francisco en la “Carta Apostólica a todos los consagrados” (21-XI-2014).


La historia ha der ser agradecida con la loable labor de los consagrados en el mundo, su trabajo con los más necesitados en el campo de la educación, la asistencia sanitaria, el cuidado de los ancianos, la evangelización, y tantas otras tareas. Son un tesoro para Iglesia que en su misión comparten la alegría del Evangelio.

Mirar los inicios de la vida consagrada es necesario, dice el Papa Francisco, para: “mantener viva la identidad y fortalecer la unidad de la familia y el sentido de pertenencia de sus miembros. No se trata de hacer arqueología o cultivar inútiles nostalgias, sino de recorrer el camino de las generaciones pasadas para redescubrir en él la chispa inspiradora, los ideales, los proyectos, los valores que las han impulsado, partiendo de los fundadores y fundadoras y de las primeras comunidades”.

Conscientes y a gradecidos con sus inicios los consagrados son invitados por el Santo Padre en este jubileo a preguntarse “sobre lo que Dios y la humanidad de hoy piden”, de esta manera “escuchando atentamente lo que el Espíritu dice a la Iglesia de hoy”, deben “poner en práctica de manera cada vez más profunda los aspectos constitutivos de nuestra vida consagrada”.

Y al concluir el Año de la Vida Consagrada, este 02 de febrero, y al atravesar la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia los consagrados siguen mirando el futuro esperanzador. “La esperanza de la que hablamos no se basa en los números o en las obras, sino en aquel en quien hemos puesto nuestra confianza (cf. 2 Tm 1,12) y para quien «nada es imposible» (Lc 1,37)”. Esta es la esperanza que no defrauda…”.

Así han vivido este año los hermanos consagrados, y sigue animados por la invitación del Papa: “¡Despierten al mundo!”, en este tiempo especial. Nuestras oraciones de agradecimiento por todos los consagrados, que cada día su obras y apostolados sean más fecundas en la misericordia de Dios.