18 septiembre 2016

“Astucia cristiana” vs “astucia mundana”



“Ningún siervo puede servir a dos señores” (Lucas 16, 13), porque terminará siendo infiel a uno de ellos. ¿A quién debemos servir?, el bien o el mal, a la tristeza o la alegría, la honestidad o la corrupción, la astucia del mundana o la astucia cristiana.

“No podéis servir a Dios y al dinero”, dice la parábola que nos enseña Jesús en el Evangelio. Pues bien, todos tenemos responsabilidades para administra la gracia de ser hijos de la luz, y no esclavos de las tinieblas con nuestros actos.

La mundanidad corrompe al hombre y la mujer de hoy, y corremos el peligro de ser corruptos e infieles a los valores cristianos. Este domingo el Papa Francisco nos recomienda que ante las “astucia mundana” respondamos con al “astucia cristiana, que es un don del Espíritu Santo. Se trata de alejarse del espíritu y de los valores del mundo, que tanto gustan al demonio, para vivir según el Evangelio”.

La astucia cristiana es la capacidad, con el auxilio del Espíritu Santo, para derrotar la tentación de la corrupción y la deshonestidad que embrollan las sanas relaciones entre las personas. La astucia cristiana se basa en la caridad y la misericordia.